Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, lideró una conferencia dirigida a inversores en la cual compartió la proyección futura de la compañía y detalló los proyectos de exportación de petróleo y gas natural licuado (GNL) en marcha.
La petrolera registró una ganancia neta de US$1200 millones, alcanzando el segundo mejor resultado trimestral en su historia, solo superado por el tercer trimestre del año pasado. El resultado operativo llegó a US$1800 millones, estableciendo un nuevo récord, sobre ingresos de US$6600 millones, un 42% superior al año anterior. El Ebitda ajustado se situó en US$2800 millones, 2,5 veces más que durante el mismo periodo de 2022.
El flujo de caja libre alcanzó los US$824 millones, el tercer más alto en la historia de YPF, y la liquidez cerró en US$2500 millones, un máximo histórico. El desendeudamiento fue uno de los aspectos más celebrados por el mercado, con un ratio de apalancamiento neto que descendió a 1,1 veces, su nivel más bajo en más de diez años, muy distante de las 1,9 veces con las que había terminado 2022.
“Este resultado refleja un trimestre de ejecución excepcional con una rentabilidad récord, una fuerte generación de efectivo, un balance reforzado y una mejora operativa continua en todos los principales segmentos de negocio”, comentó Marín.
La transformación en la producción de YPF se evidenció en este trimestre. La producción no convencional en Vaca Muerta alcanzó 213.000 barriles diarios, lo que ya representa el 80% del total de petróleo producido por la empresa. Una vez finalizado el retiro de los activos convencionales, se prevé que ese porcentaje ascienda al 95%, un avance hacia el objetivo de convertirse en una petrolera totalmente no convencional. Para este año, YPF mantiene el objetivo de una producción promedio de 215.000 barriles diarios, con la expectativa de cerrar diciembre en 250.000 barriles.
La mejora en los resultados financieros también se reflejó en la calificación crediticia. Fitch elevó la nota de YPF a B- en mayo, S&P la aumentó a B en junio y Moody’s la mejoró de B2 a B1 en julio, siendo esta su calificación más alta desde 2017-2018. Aprovechando el contexto actual, la empresa accedió a los mercados locales mediante la emisión de dos bonos: uno por US$122 millones en abril y otro por US$170 millones en agosto, con el objetivo de extender plazos y reducir el costo de la deuda.
El repunte en el precio internacional del crudo llevó a YPF a ajustar su guía para el año. La compañía considera un Brent de US$75 por barril para el segundo semestre, lo que resultaría en un promedio anual de US$82, un 30% por encima de la proyección inicial de US$63. En este nuevo contexto, anticipó un Ebitda ajustado de cerca de US$8000 millones, frente a la estimación anterior de US$6000 millones, y aumentó su inversión en capital prevista en un 5%, a un rango de entre US$5800 y US$6200 millones, destinando el 70% a Vaca Muerta.
En el ámbito de refinación, el procesamiento alcanzó un récord de 351.000 barriles diarios, con una participación de mercado que subió al 59%, en comparación con el 57% del primer trimestre. El esquema de amortiguación de precios de combustibles, vigente hasta finales de junio, permitió mantener la demanda en un entorno de alta volatilidad internacional, según explicó Marín, al tiempo que se reducía gradualmente la brecha con la paridad de importación. “Llamamos a ese mecanismo ‘YPF te ayuda’. Ahora estamos en la fase en la que vos ayudás a YPF”, ejemplificó Marín sobre el equilibrio entre ambos períodos.
En cuanto al transporte, Marín puso de relieve la aprobación bajo el régimen RIGI del gasoducto San Matías, desarrollado por Southern Energy (SESA), un proyecto liderado por Pan American Energy (PAE) en el que YPF es socio. El objetivo es conectar Vaca Muerta con el golfo San Matías a lo largo de 470 kilómetros, con una capacidad de transporte de 27 millones de metros cúbicos diarios hacia mediados de 2028. Este proyecto requiere una inversión de US$1300 millones y se financiará mediante un esquema de project finance con un 70% de deuda y un 30% de capital propio.
Por otro lado, se encuentra en desarrollo el proyecto de exportación de GNL que YPF lidera junto a la empresa italiana ENI y la emiratí XRG. Un hito significativo en este trimestre fue la firma en junio de un acuerdo con el gobierno de Río Negro para establecer el marco regulatorio y fiscal a largo plazo. YPF también formalizó la incorporación de sus dos socios en un vehículo que abarca los cinco bloques de producción dedicados a este proyecto. ENI y XRG obtuvieron cada una el 32%, mientras que YPF retuvo el 36%, lo que representa un paso hacia la decisión final de inversión, esperada para fin de año.
Adicionalmente, en mayo, se presentó la solicitud de RIGI para Loma La Lata Oil (LLL Oil), un proyecto que prevé una producción de 240.000 barriles diarios, con una inversión acumulada de US$25.000 millones durante 15 años y una expectativa de ingresos por encima de los US$100.000 millones gracias a las exportaciones de crudo durante su vida útil.









