Una de las controversias más recordadas se produjo en los cuartos de final del Mundial de Inglaterra 1966. En ese partido, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein decidió expulsar al capitán argentino, Antonio Rattín, tras repetidos reclamos por sus decisiones. En aquel entonces, no existían las tarjetas amarillas ni rojas, y el juece no hablaba español, por lo que la sanción se le comunicó a Rattín únicamente a través de gestos. El jugador solicitó un intérprete para poder comprender la decisión y permaneció varios minutos en el campo antes de retirarse.
Esta situación se convirtió en una de las imágenes más icónicas de la historia de los Mundiales. Al salir del campo, Rattín pasó junto a la alfombra destinada a la reina Isabel II y apretó el banderín del córner inglés, mientras el público abucheaba y lanzaba objetos desde las gradas. Inglaterra terminaría ganando el partido 1-0 gracias a un gol de Geoff Hurst, y avanzó hacia un título que también estuvo marcado por la controversia del famoso “gol fantasma” en la final contra Alemania.
Las implicancias de aquel encuentro fueron más allá del resultado final. La FIFA tomó nota de la falta de un sistema claro para comunicar sanciones y decidió actualizar las normativas. A raíz de una propuesta del exárbitro inglés Ken Aston, se introdujeron las tarjetas amarillas y rojas en el Mundial de México 1970, con la intención de evitar situaciones como la que vivieron Rattín y Kreitlein en Wembley.
Veinte años después, se produjo la jugada más célebre de esta rivalidad. En los cuartos de final del Mundial de México 1986, Diego Maradona abrió el marcador con el famoso gol conocido como la Mano de Dios. Tras un despeje de Steve Hodge, el capitán argentino saltó junto al arquero Peter Shilton y desvió el balón con su mano izquierda. Ni el árbitro tunecino Ali Bin Nasser ni su asistente detectaron la infracción y el gol fue convalidado, generando una controversia que persiste hasta el día de hoy.
Unos minutos después, Maradona anotó el llamado Gol del Siglo, dejando atrás a medio equipo inglés y asegurando la victoria argentina por 2-1. La combinación de un gol ilegítimo y otro que es considerado por muchos como el mejor de la historia colocó a este partido en la memoria colectiva de todos los Mundiales y agregó aún más tensión a una rivalidad ya marcada por el contexto post-Guerra de Malvinas.
La última gran controversia entre estas selecciones tuvo lugar en la fase de grupos del Mundial de Corea-Japón 2002. En ese partido, el árbitro italiano Pierluigi Collina sancionó un penal por una supuesta falta de Mauricio Pochettino sobre Michael Owen. David Beckham convirtió el penal y selló la única victoria inglesa, un resultado que resultaría decisivo para la eliminación del equipo dirigido por Marcelo Bielsa en la primera ronda.
Con el paso del tiempo, la jugada ha permanecido en el centro del debate. Pochettino ha sostenido que nunca tocó a Owen y llegó a mostrar una fotografía de la acción al exdelantero inglés, quien respondió divertidamente manteniendo su versión. El actual técnico de la selección de Estados Unidos también ha comentado que, con la tecnología actual, el VAR habría probablemente anulado la sanción. Más de dos décadas después, este episodio sigue dividiendo opiniones y forma parte de una colección de controversias que son inseparables de la historia entre Argentina e Inglaterra.









