Migliore destacó que el diálogo no debería enfocarse únicamente en la total gratuidad. Aseguró que la cuestión clave es si la mejor manera de garantizar el acceso es a través de la gratuidad absoluta. La analista observó que la sociedad argentina tiende a rechazar cualquier tipo de cobro por servicios públicos, considerando negativo incluso un pago simbólico.
Diferenció además entre los diversos tipos de servicios públicos. En este sentido, observó que no es lo mismo discutir la gratuidad y el acceso en el ámbito de la educación o la salud que hacerlo en el contexto del deporte y la cultura. En el país existen polideportivos, canchas y pistas de atletismo gestionadas por el Estado, las cuales ofrecen acceso gratuito o precios bajos.
En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hay instalaciones deportivas estatales y programas como el Pase Cultural, el cual proporciona a los estudiantes fondos para asistir a eventos y actividades culturales.
Migliore argumentó que garantizar acceso y calidad no implica necesariamente que todo deba ser gratuito o gestionado por el Estado. Sin embargo, enfatizó que la combinación de diferentes modelos puede aumentar el acceso y mejorar la calidad de los servicios.
Para ella, el fin último debería ser asegurar que todas las personas tengan la posibilidad de acceder a bienes públicos de calidad, sin que esto dependa únicamente de la administración estatal.
En este marco, sugirió que se pueden establecer colaboraciones con el sector privado y organizaciones sociales, como ocurre en otras áreas. Igualmente, destacó que la tasa de recuperación en cuestiones sociales suele ser más favorable cuando participan diversos actores.
La analista advirtió que los servicios públicos atraviesan una crisis de calidad. En sectores como el transporte, la educación pública y parte de la oferta cultural, muchos usuarios perciben un descenso en los estándares y eligen alternativas privadas cuando tienen la opción.
Según Migliore, la legitimidad de los servicios públicos está directamente vinculada a su calidad. Aclaró que cuando los servicios estatales cumplen con altos estándares, logran integrar a personas de diferentes sectores y se transforman en espacios de encuentro.
Además, insistió en que el debate no debería centrarse en una defensa incondicional de la gratuidad o de la gestión estatal total, sino en cómo alcanzar un acceso universal y de calidad. Recalcó que la discusión debe orientarse hacia las herramientas más eficaces para cada contexto, sugiriendo que el Estado puede coordinar acciones con actores sociales y privados, especialmente en áreas como el deporte y la cultura, donde la integración social y la igualdad de oportunidades son fundamentales.
Migliore concluyó que el reto para la política es abandonar debates dogmáticos sobre gestión y priorizar resultados concretos para la sociedad. Resaltó que una buena administración de los servicios públicos genera reconocimiento y apoyo social, sin importar el modelo aplicado. Hizo hincapié en la urgencia de repensar las estrategias para fortalecer la calidad y la legitimidad de los servicios públicos.









