Varias localidades de Córdoba enfrentaron severos daños a primera hora de este lunes debido a la caída de granizo en el marco de una ciclogénesis que impacta gran parte del este y centro del país. Las redes sociales se inundaron de fotografías y videos de los residentes de las áreas afectadas, como en Sierras Chicas y en los alrededores de la capital cordobesa, donde el tamaño del granizo alcanzó el de una pelota de golf en algunos lugares. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantuvo bajo alerta amarilla a Córdoba y otras provincias por lluvias intensas a lo largo del lunes, lo que indica que las condiciones adversas continuarían. Tras un fin de semana complicado que culminó con mal tiempo en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en otras regiones del país, el SMN advirtió que este lunes 28 de septiembre se desencadenarían fenómenos climáticos inusuales y emitió múltiples alertas amarillas por tormentas y vientos Zonda. Asimismo, algunas localidades se encuentran en alerta por la posible caída de granizo. Según el último informe del organismo del Ministerio de Defensa, las áreas afectadas por la alerta amarilla por tormentas incluyen Catamarca, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Salta, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán. Por otra parte, el SMN también lanzó una alerta amarilla por vientos Zonda para San Juan y La Rioja, con velocidades estimadas entre 30 y 50 kilómetros por hora y ráfagas que podrían superar los 70. Este fenómeno puede resultar en una reducción de visibilidad, un aumento brusco de las temperaturas y condiciones extremadamente secas. Las inclemencias climáticas están asociadas a una ciclogénesis que afecta la región este del país. Este proceso, que implica el nacimiento de un ciclón, es habitual en estas latitudes. El meteorólogo Sebastián Pagliarino señaló que el martes será el día de mayor impacto: “Ese día va a ser el peor”. En tanto, Matilde Rusticucci, investigadora del Conicet y profesora emérita en el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, reflexionó sobre el fenómeno de El Niño en Argentina: “Estamos saliendo de un invierno donde ya se habían manifestado sus efectos, con temperaturas en promedio más moderadas y lluvias más intensas en varias regiones. Lamentablemente, todos estos efectos se intensificarán en los próximos meses porque es en primavera cuando este fenómeno se expresa con mayor fuerza en nuestro país”. En este contexto, el pronóstico climático trimestral elaborado por un equipo de especialistas de diferentes instituciones anticipa para septiembre, octubre y noviembre altas probabilidades de lluvias por encima de lo normal en el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, así como en La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de Patagonia. También se prevén precipitaciones normales o superiores a las habituales en el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y noroeste de Patagonia, mientras que en el centro-oeste de Formosa, Chaco, este de Salta y Santiago del Estero se esperan lluvias normales. En contraposición, se anticipan niveles por debajo de lo normal en el noroeste argentino y el sudoeste de Patagonia. “Cuando mencionamos lluvias más intensas, nos referimos a que la cantidad de agua que caiga puede superar la capacidad de absorción del suelo”, aclaró Rusticucci, quien añadió: “Esto implica que se prevén lluvias significativamente superiores a la media en el noreste del país. Dado que también se esperan abundantes precipitaciones en el sur de Brasil, los ríos de esa región podrían transportar grandes volúmenes de agua. De hecho, ya se ha cerrado la Garganta del Diablo en las Cataratas del Iguazú por esta razón.” La región que comprende Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco, y Santa Fe, así como el sur de Brasil y el norte de Uruguay, es considerada el epicentro de las lluvias, aunque las consecuencias de estas precipitaciones podrían extenderse hacia el sur, impactando en la provincia de Buenos Aires, donde el escurrimiento del agua es lento debido a su geografía.









