La migraña severa puede afectar de manera significativa la calidad de vida de quienes la padecen, impactando en el trabajo, la vida familiar y las actividades diarias. A lo largo de los últimos años, han surgido diversas opciones terapéuticas, que abarcan desde tratamientos preventivos y la administración de toxina botulínica hasta medicamentos específicos. Sin embargo, existen pacientes cuya migraña persiste, a pesar de haber utilizado estas alternativas.
Estos son los casos de migraña crónica refractaria, para quienes la neurorradiología intervencionista plantea un enfoque innovador: actuar directamente sobre la circulación meníngea relacionada con los mecanismos que provocan el dolor.
El neurorradiólogo Pedro Lylyk, director del ENERI y la Clínica La Sagrada Familia, explica: “La idea surge de un conocimiento prolongado en neurología. En la migraña interviene el sistema trigeminovascular, una compleja red de nervios, meninges y vasos sanguíneos que rodean el cerebro, y que juegan un papel crucial en la generación y persistencia del dolor. Gracias a los avances tecnológicos, ahora es posible llegar directamente a esos vasos”.
Este procedimiento se realiza mediante microcatéteres diminutos, introducidos normalmente a través de una arteria en la muñeca, lo que permite al especialista acceder bajo control angiográfico a la arteria meníngea media, tratando de manera selectiva determinadas áreas.
Una de las estrategias en desarrollo implica la administración de lidocaína, un anestésico local, directamente en la arteria meníngea media, con el objetivo de modular temporalmente los mecanismos que desencadenan el dolor migrañoso. Los resultados iniciales a nivel internacional están generando un creciente interés por esta alternativa.
Una publicación destacada en la revista científica The British Medical Journal (BMJ) incluyó a 45 pacientes con cefalea refractaria, quienes experimentaban en promedio más de 27 días de dolor al mes, a pesar de recibir tratamiento farmacológico. Cerca de dos tercios de ellos reportaron alivio inmediato tras el procedimiento, y posteriormente, más de la mitad redujo en más de un 50% sus días de cefalea tras un mes.
En el Congreso 2026 de la Society of Neuro Interventional Surgery (SNIS) en Estados Unidos, el neurointervencionista David Fiorella presentó estos resultados, ofreciendo esperanza a quienes luchan por mejorar su calidad de vida tras años de padecimiento.
“Estamos observando la convergencia de dos disciplinas médicas. La neurología ha avanzado en la comprensión de los mecanismos de la migraña, y la neurorradiología intervencionista ahora permite un abordaje preciso a vasos de milímetros que están vinculados a esos mecanismos”, señala Lylyk, quien es también director del congreso en Buenos Aires, que congrega a más de 1.500 profesionales de la salud de 40 países.
Asegura, además: “No pretendemos sustituir los tratamientos existentes para la migraña. Esta es una opción para un grupo específico que sigue viendo severamente afectada su calidad de vida, incluso después de probar varias alternativas”.
La nueva terapia ya está disponible en Argentina, y cada caso se evalúa de manera individual, requiriendo un análisis multidisciplinario previo, especialmente en individuos que siguen sufriendo de migraña intensa y síntomas limitantes, a pesar de haber recibido tratamientos preventivos.
El procedimiento se lleva a cabo en un entorno de angiografía, con acceso arterial mínimamente invasivo, permitiendo al especialista tratar de forma altamente selectiva el área de interés al navegar un microcatéter hasta la circulación meníngea.
Aunque los resultados preliminares son prometedores, todavía se requieren estudios adicionales para identificar con precisión a los pacientes que podrían beneficiarse de este tratamiento, así como la duración de su efecto y el lugar que ocuparán estas nuevas terapias en el manejo de la migraña.









