El encuentro se llevará a cabo en el Complejo Monumental Malvinas Argentinas, situado en la intersección de Avenida Nuestra Señora de Luján y Ugarte, a aproximadamente cinco cuadras de la Basílica de Luján. Desde allí, se procederá a la ceremonia principal, que comenzará a las 11.15 en la plaza Belgrano, frente al Cabildo de la ciudad. Previamente, se realizará el izado de la bandera nacional en la rotonda Ana de Matos, seguido de un minuto de silencio en honor a las víctimas de la guerra a las 10.30. Los asistentes marcharán a pie hasta los alrededores del templo, donde a las 13 se oficiará una misa.
El intendente de Luján, Leonardo Boto, destacó: “Malvinas no pertenece al pasado sino que es una causa permanente que forma parte de nuestra identidad como pueblo. Malvinizar es mantener viva la memoria, honrar a nuestros héroes y transmitir a las nuevas generaciones el compromiso irrenunciable con la soberanía nacional”.
Juan Carlos Peralta, vicepresidente de la Comisión Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas de Zamora y director del Museo Malvinas Siempre Argentinas, remarcó la importancia del acto de memoria y reparación histórica. “Es muy importante. Va a ser muy lindo y emotivo y, en lo personal, me parece significativo porque peregriné ocho veces desde aquí para visitar a la Virgen de Luján, las primeras veces para pedirle lo mejor para mi familia y todo el pueblo argentino y las últimas para agradecerle porque seguimos vivos y con fuerza para no dejar nunca de reclamar lo que nos pertenece”.
La devoción católica a Nuestra Señora de Luján se remonta al Virreinato del Río de la Plata, durante la resistencia criolla a las invasiones inglesas en 1806. En este contexto, el general Juan Martín de Pueyrredón reunió a sus milicianos en Luján para enfrentar las fuerzas de William Beresford, convirtiendo a este lugar en un símbolo de la argentinidad.
Claudio “Tano” Rapino, bombero voluntario de Quilmes y ex soldado conscripto que participó en la guerra, expresó su escepticismo ante el contexto actual de la reivindicación por las islas. “Por un lado, me encanta la idea de la peregrinación porque debemos reavivar la conversación sobre Malvinas y detener cualquier intento de desmalvinización. En medio de un silencio que abruma, grupos como los organizadores de la peregrinación y el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata se mantienen activos”. Sin embargo, Rapino también manifestó su tristeza por la percepción de que el reclamo ha retrocedido más de un siglo debido a ciertas declaraciones y políticas, incluyendo la noción de intercambiar las islas por vacunas o dar voz a los kelpers sobre la soberanía. Sus palabras resonaron en el aula de una escuela del Sur del Conurbano, donde esperaba iniciar una charla que había mantenido en vilo a alumnos y docentes.









