Este pensamiento surgió al analizar de qué manera las experiencias, las relaciones y los recuerdos configuran la personalidad de cada individuo. Según Rolón, la historia personal tiene un impacto significativo, aunque no establece de manera definitiva la esencia de lo que una persona puede llegar a ser.
El especialista indicó que, con frecuencia, las personas se encuentran atrapadas entre la añoranza de un pasado glorificado y la expectativa de una felicidad futura, en lugar de concentrarse en cultivar el bienestar en el presente.
La afirmación citada por Rolón se enmarca dentro de la filosofía existencialista de Sartre, quien argumentaba que, aunque cada persona es influenciada por sus circunstancias vividas, aún posee un margen de libertad para decidir qué hacer con su historia.
“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”, reafirmó el psicólogo en la charla. Esta frase refleja una de las tensiones más relevantes del existencialismo: si bien el contexto familiar, social o emocional no es elegido completamente, cada individuo tiene la capacidad de decidir cómo responder a las huellas que deja.
Para Rolón, tanto los recuerdos como las vivencias “conforman lo que somos”, sin embargo, esto no significa que estén destinados a repetirse sin cuestionamiento.
Asimismo, el psicólogo reflexionó sobre cómo las personas reconstruyen emocionalmente su pasado. “El recuerdo es un espacio particular y enigmático, ya que es donde almacenamos las cosas que hemos perdido, para protegerlas de la muerte de manera permanente”, comentó.
Rolón añadió que la memoria suele atravesar un proceso de “edición” con el tiempo. “Algo así como un photoshopeo de los recuerdos”, ilustró el profesional.
Por consiguiente, recuerdos relacionados con figuras del pasado —como los padres, la infancia o momentos felices— pueden ser recordados de una manera más idealizada de lo que realmente fueron. No obstante, el experto subrayó que ello no menoscaba la importancia emocional de tales experiencias, que son fundamentales para definir la identidad de cada persona.
Al concluir su reflexión, Rolón mencionó distintos hitos que contribuyen a formar la identidad: las vivencias de la infancia, las primeras experiencias, las relaciones afectivas y las decisiones clave de la juventud.
“El que hoy puede ser feliz es el que se emocionó a los cinco con la primera guitarra, a los 12 cuando se mudó al campo con su padre por dos años, y a los 18 al iniciar su primera carrera universitaria”, ejemplificó.
Se pueden encontrar guías de orientación con consejos de profesionales sobre cómo enfrentar problemas cotidianos, incluyendo adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, trastornos de la conducta alimentaria y más.









