En filmes como Barbie, El especialista y Proyecto Ave María, el actor canadiense tuvo que ajustarse a requerimientos bastante distintos. Algunos de sus papeles demandaron más masa muscular y resistencia para lidiar con escenas de acción, mientras que otros necesitaron movilidad, coordinación y habilidad para ensayar coreografías intensivas. Por esta razón, su entrenamiento frecuentemente combina ejercicios de musculación tradicional con movimientos atléticos y funcionales.
Para su rol como especialista en El especialista, se ha informado que Gosling entrenó casi a diario durante un lapso de 16 semanas. Su rutina se centró en aumentar la fuerza y el volumen muscular sin perder la definición, además de preparar su cuerpo para caídas, movimientos con cuerdas y largas jornadas de filmación.
Su semana consistía en alrededor de cinco sesiones de pesas, varios días de entrenamiento específico y cardio casi diariamente. Su programa incluía ejercicios compuestos, tales como sentadillas, peso muerto y press de banca, movimientos que activan múltiples grupos musculares y favorecen el desarrollo de fuerza general.
Al finalizar algunas sesiones, incorporaba trabajos explosivos, como sentadillas con salto, lanzamientos de balón medicinal y flexiones pliométricas. Estos ejercicios aspiraban a aumentar la masa muscular y a asegurar que respondiera con velocidad ante las exigencias de las escenas de acción.
El entrenamiento cardiovascular también era fundamental. Según las rutinas que se le atribuyen, Gosling realizaba entre 30 y 45 minutos de actividad aeróbica, muchas veces antes del desayuno. Alternaba sesiones de caminatas o carreras en subida con entrenamientos más intensos que podían incluir sprints, empuje de trineo y cuerdas de batalla.
Si bien las rutinas varían según el personaje, muchas siguen una estructura semanal cercana a la del culturismo tradicional. Los lunes se enfocan en pecho y tríceps, los martes en espalda y bíceps, los jueves en piernas, los viernes en el abdomen y los sábados en los hombros. Los miércoles y domingos están reservados para la recuperación.
El trabajo abdominal incluye elevaciones de piernas, abdominales cruzados, escalada de cuerda, ejercicios conocidos como limpiaparabrisas y posiciones estáticas como el insecto muerto. Esta diversidad fortalece el abdomen, la zona lumbar y los músculos estabilizadores, esenciales para realizar coreografías o movimientos riesgosos sin perder el equilibrio.
En el caso de Barbie, la preparación fue diferente. El entrenador David Higgins se centró en una rutina más equilibrada, priorizando la flexibilidad y la fuerza del tronco. A las sesiones de gimnasio se agregaron hasta dos horas diarias de baile, por lo que el objetivo abarcó no solo el desarrollo muscular, sino también mejorar la coordinación, resistencia y movilidad.
La nutrición complementa esta preparación. Durante las etapas más exigentes, Gosling llegó a consumir cerca de 1,2 gramos de proteína por libra de peso corporal, lo que equivale aproximadamente a 2,6 o 2,7 gramos por kilo. Esta ingesta se distribuía en varias comidas a lo largo del día, acompañadas de carbohidratos ajustados a la carga de entrenamiento y una hidratación constante.
En otras transformaciones, como la realizada para Loco y estúpido amor, el actor, que mantiene una relación con Eva Mendes, simplificó su dieta alrededor de alimentos integrales, bananas y batidos de proteínas, además de limitar los dulces.
No obstante, el propio Gosling mencionó que para El especialista adoptó un enfoque menos estricto, ya que su personaje no necesitaba un cuerpo completamente definido. Permitirse una alimentación más variada hizo que el proceso fuera, según explicó, más ameno y saludable.









