A través de un comunicado, la AFA especificó que solicitó ante el organismo rector del fútbol mundial que las penalizaciones impuestas a sus jugadores durante la final de la Copa Mundial 2026, así como las sanciones a la propia entidad, se cumplan en encuentros amistosos de clase “A” y/o partidos oficiales, independientemente de cuál de estos se dispute primero. En este contexto, la Comisión Disciplinaria de FIFA confirmó que, de acuerdo a la normativa vigente, la solicitud fue aprobada. No obstante, la AFA aseguró que aguardará los fundamentos de la resolución para apelar las sanciones, considerando al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) como última instancia.
En este sentido, Paredes podría cumplir sus diez partidos de suspensión tras la Fecha FIFA del 7 al 15 de junio de 2027, lo que significa que su posible regreso podría ser durante la próxima ventana disponible de FIFA, que va del 20 de septiembre al 5 de octubre del año siguiente.
Mientras tanto, Argentina tiene programados seis partidos que se pueden organizar en lo que resta de 2026, de los cuales cuatro están previstos del 21 de septiembre al 6 de octubre y dos más del 9 al 17 de noviembre. Adicionalmente, se sumarían cuatro encuentros en el comienzo del año siguiente, con dos partidos del 22 al 30 de marzo y otros dos en la mencionada fecha de junio.
Por su parte, Molina podría cumplir con sus siete partidos de suspensión en la primera fecha FIFA del 22 al 30 de marzo, lo que le permitiría posiblemente reintroducirse en la convocatoria para un segundo encuentro hipotético. Por su parte, Almada, quien tiene una suspensión de un partido, estará disponible tras el primer amistoso del equipo que dirige Lionel Scaloni.
Esta decisión es un alivio para el cuerpo técnico de Scaloni, ya que proporciona más flexibilidad para que los jugadores cumplan con sus sanciones. Aún quedan dos ventanas de fechas FIFA antes de fin de año, en las cuales la selección argentina puede disputar amistosos de clase “A”, los cuales ahora serán válidos para el cumplimiento de las suspensiones.
Paredes enfrenta la situación más difícil, ya que recibió diez partidos de suspensión y una multa de 90.000 dólares por los incidentes ocurridos en la final del Mundial 2026 frente a España, que se realizó el 19 de julio en el estadio Nueva York Nueva Jersey. El mediocampista de Boca Juniors fue acusado de tres cargos de agresión en relación al artículo 14 del Código Disciplinario de la FIFA (CDF), particularmente por su confrontación con Gavi. Molina, defensor de la Roma, fue sancionado con siete partidos y una multa de 90.000 dólares por su entredicho con Rodri durante las celebraciones del equipo español. Almada, por su parte, recibió una suspensión de un partido y una multa de 30.000 dólares.
Las sanciones impuestas a los jugadores se añaden a la multa de 321.000 dólares que FIFA impuso a la federación argentina por infracciones al CDF, incluyendo cánticos y gestos discriminatorios por parte de sus aficionados, comportamiento inapropiado del equipo y problemas de orden y seguridad en varios partidos del torneo. Entre las infracciones se destaca la visualización de una bandera con la frase ‘Las Malvinas son Argentinas’ después de la victoria contra Inglaterra en las semifinales, lo cual fue penalizado bajo el artículo 13, sección 2 c), que prohíbe el uso de un evento deportivo para manifestaciones ajenas a lo deportivo. Además, la Comisión Disciplinaria determinó que la selección juegue sus próximos dos partidos como local con el aforo limitado al 50%, aunque uno de esos encuentros y 100.000 dólares de la multa quedaron en suspenso bajo un período de prueba.
El asistente técnico Roberto Ayala también fue sancionado, recibiendo tres partidos de suspensión y una multa de 30.000 dólares por un incidente con Dani Olmo durante la final. En el bando español, Gavi fue el único sancionado, recibiendo una suspensión de un partido y una multa de 30.000 dólares.
Entre las sanciones más notorios impuestas por la FIFA en tiempos recientes se encuentran los 9 partidos de suspensión y 4 meses sin actividad que recibió Luis Suárez en 2014 por morder a Chiellini; los 8 partidos de Mauro Tassotti por un codazo a Luis Enrique en 1994; los 3 partidos de Zinedine Zidane por su cabezazo a Materazzi en la final de 2006; y los 5 partidos de Assim Madibo, de Qatar, por fracturar la tibia y el peroné de Ismaël Koné en la Copa Mundial 2026. En el caso más severo, varios jugadores fueron inhabilitados de por vida entre 2017 y 2020 por manipulación de partidos, y el arquero chileno Roberto Rojas recibió una suspensión de por vida —aunque fue indultado en 2001— por autolesionarse con un bisturí durante un partido eliminatorio contra Brasil en 1989.
Lionel Scaloni aseguró que continuará al frente de la selección argentina hasta diciembre de 2026, aunque dejó como interrogante lo que sucederá después. ‘Hasta diciembre, como digo, estamos acá’, dijo recientemente el entrenador de 48 años al salir del predio de Ezeiza, sin precisar sobre su futuro más allá de ese período. En este contexto, Argentina tiene programados seis partidos para este año: cuatro entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, además de dos encuentros del 9 al 17 de noviembre, ventanas en las que podría reprogramarse la Finalísima contra España, que fue suspendida en marzo.
Antes de recibir la sanción, Argentina había planeado jugar cinco partidos antes de fin de año: tres en la primera ventana (21 de septiembre al 6 de octubre), uno de los cuales se disputaría en casa ante un rival sudamericano o de la CONCACAF aún sin confirmar, y otros dos posiblemente en Asia, con China como posible destino. Adicionalmente, se sumarían dos encuentros en noviembre (9 al 17). La posibilidad de estos amistosos de clase “A” presenta una oportunidad concreta para que Paredes, Molina y Almada reduzcan parte o la totalidad de sus sanciones antes de finalizar el año, aunque se deberá considerar si la AFA decide ampliar el calendario y añadir un sexto partido para agilizar el cumplimiento de las sanciones.









