A diferencia de otras soluciones disponibles a nivel mundial, Pix es estatal, diseñado y administrado directamente por el Banco Central de Brasil.
El impacto de esta plataforma estatal fue tan significativo que provocó el descontento del presidente estadounidense, Donald Trump, quien respondió con la imposición de elevadas tarifas arancelarias a Brasil.
Recientemente, las autoridades estadounidenses finalizaron una investigación comercial iniciada el año pasado, identificando a Pix como uno de los puntos focales.
El informe publicado a inicios de junio sostiene que Brasil ha afectado de manera desleal a las empresas de pagos electrónicos estadounidenses, particularmente a gigantes del sector como Visa y Mastercard. Durante la administración de Trump, Estados Unidos argumentó que las tarifas impuestas a Brasil se debían a competencia desleal hacia sus empresas.
Un día después de la aplicación de estas tasas, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se presentó en un evento con una pancarta que afirmaba: “Pix es de Brasil”.
Lula, quien se postula para la presidencia en las elecciones de octubre, declaró que “el presidente estadounidense, en un arrebato impulsivo, anunció un incremento del impuesto a los productos brasileños al 25%, basándose en una falsedad”, añadiendo que le respondió: “Oye, Trump, en lugar de temer a Pix, haz que Pix funcione en Estados Unidos”.
El conflicto en torno a Pix también tiene resonancia en el ámbito político interno. Al día siguiente, el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro, principal oponente de Lula, presentó un cartel en un evento con el mensaje “Pix es de Brasil y de Bolsonaro”, que luego replicó en su cuenta de Instagram.
Esto desencadenó un debate interno dentro de Brasil, donde políticos de diversas facciones han adoptado el lema de Pix.
Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil, permite la transferencia instantánea de dinero entre cuentas en solo segundos, a cualquier hora del día. Su rapidez y seguridad son dos de sus características distintivas, y se puede utilizar a través de un dispositivo móvil vinculado a cuentas corrientes, de ahorro o de prepago.
Para realizar un pago, los usuarios disponen de varias opciones, como introducir en una aplicación un número que identifica la cuenta del destinatario en el sistema bancario, o simplemente ingresar una clave que puede ser un número o un nombre de usuario, similar a un “alias”.
Una opción aún más sencilla es escanear un código QR con la cámara del teléfono, el método más común en Brasil, según datos oficiales. Una vez realizado el pago, el sistema proporciona una confirmación a ambas partes involucradas.
Pix no impone cargos adicionales a los compradores y cobra un promedio del 0,22% en comisiones a los comercios. Este innovador sistema ha crecido notablemente en Brasil, alcanzando cifras impresionantes: cuenta con 176 millones de usuarios, lo que equivale al 80% de la población, y la mayoría de ellos utiliza Pix con regularidad, según datos del banco central de ese país a julio de 2026.
Cada mes, se registran más de 7.000 millones de transacciones, con un volumen total cercano a 3,4 billones de reales, según el promedio del primer semestre del año.
Es importante destacar que las tarjetas de débito, como las de Visa o Mastercard, imponen a los comercios comisiones superiores al 1%, mientras que las tarjetas de crédito tienen tasas de aproximadamente 2,2%, de acuerdo con un informe del Banco de Pagos Internacionales.
Un análisis para clientes de Goldman Sachs sugiere que el crecimiento de Pix “podría limitar el uso de tarjetas de crédito y de prepago”. Actualmente, Pix se posiciona como el segundo medio de pago más utilizado entre los brasileños, medido por el volumen total de transacciones, solo superado por las transferencias interbancarias tradicionales.









