En la antesala de lo que promete ser un complejo proceso electoral en 2027, el exdiputado Emilio Monzó ha marcado la cancha con una metáfora futbolística que busca sintetizar el hartazgo social con la actual dinámica partidaria. Según el dirigente, el país no precisa figuras mesiánicas ni liderazgos basados en la polarización digital, sino una conducción pragmática, institucional y humilde. “Hay que buscar en Argentina un Scaloni para que nos presida”, sentenció, distanciándose de los perfiles confrontativos que, a su juicio, han dominado la escena reciente.
La búsqueda de un perfil superador
Durante una entrevista con Infobae En Vivo, Monzó argumentó que la sociedad argentina está atravesando una etapa de transformación en sus demandas políticas. El ex titular de la Cámara de Diputados describió el clima actual como una “polarización afectiva” más que ideológica, exacerbada por el uso intensivo de redes sociales.
Para Monzó, el votante ha dejado de priorizar a figuras con perfil de influencer o outsiders sin estructura: “La sociedad está buscando un hombre de Estado que tenga conocimiento”. En ese marco, la figura del entrenador de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, surge como el ideal de liderazgo: alguien que, lejos de creerse un salvador, confía en el trabajo institucional, ordena los equipos y mantiene un discurso alejado de la estridencia. Monzó fue tajante en la distinción: “No un Sampaoli, sino un Scaloni”.
Críticas a la gestión de Milei
El análisis del exdiputado no estuvo exento de críticas hacia la administración libertaria. Aunque reconoció la importancia del equilibrio fiscal, advirtió que no debe ser el fin único de la gestión gubernamental: “El equilibrio fiscal es un punto de partida, no es un objetivo final”.
Monzó cuestionó la retórica confrontativa del Presidente Javier Milei, argumentando que la polarización actual, basada en insultos y agresiones, profundiza la fractura social en lugar de resolverla. “El problema es que este señor de la motosierra lo único que sabe usar es la motosierra”, ironizó, sugiriendo que el oficialismo carece de la flexibilidad necesaria para adaptarse a las demandas de un escenario político y económico cambiante.
Radiografía del peronismo y el desafío electoral
En relación con la oposición, Monzó realizó un diagnóstico complejo sobre el peronismo y sus principales figuras. Al analizar la situación de Axel Kicillof, el dirigente marcó una línea divisoria clara: “El peronismo es una cosa y Kicillof es otra”.
Sobre el gobernador bonaerense, Monzó fue contundente tanto en lo político como en lo técnico: calificó su discurso como “antiguo” y cuestionó su gestión previa como ministro de Finanzas. Además, advirtió sobre un riesgo estratégico para el espacio: el enfrentamiento del mandatario provincial con Cristina Kirchner. “Su pelea con Cristina Kirchner es grave porque necesita al menos la no hostilidad de Cristina”, analizó, sugiriendo que esta fragmentación dificulta cualquier intento de unificación partidaria.
Finalmente, al repasar otros nombres del ecosistema peronista, Monzó definió a Sergio Massa como un “político profesional” con dificultades para despegarse de su pasado reciente, y fue categórico respecto a Máximo Kirchner: descartó de plano cualquier viabilidad electoral para una eventual candidatura suya en la Provincia de Buenos Aires, argumentando una falta de base política sólida.









