Esta festividad tiene su origen en 1989, impulsada por la Asociación de Distribuidores de Golosinas y la empresa Arcor. La iniciativa fue concebida para estimular las ventas en un contexto de alta inflación. En ese marco, se lanzó una campaña que se convirtió en un ícono con la frase “una golosina por un beso”, un concepto que ha perdurado a lo largo del tiempo.
La elección de estas fechas coincide con una de las épocas más frías del año, lo que genera un aumento en el consumo de alimentos energéticos. La primera celebración resultó ser un éxito y, con el paso del tiempo, la Semana de la Dulzura se ha consolidado, convirtiéndose en una tradición que incluye una variedad de dulces clásicos presentes en góndolas y kioscos a lo largo del país.









