Asimismo, se ha descartado la posibilidad de una refinanciación con el FMI, y se muestran optimistas con respecto a que el swap con Estados Unidos se mantendrá activo el próximo año, aunque no como una vía de financiamiento principal. “Es una opción, no un objetivo”, afirmó el ministro acerca de un posible acceso al mercado internacional de deuda.
El pago correspondiente al vencimiento del 9 de julio, que asciende a u$s 4300 millones, se financiará con los fondos que el Tesoro tiene en el Banco Central, así como con los recursos provenientes de las garantías otorgadas por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En lo que respecta a los vencimientos programados para el resto del año, el ministro indicó que serán cubiertos mediante diversas fuentes que totalizarán u$s 22.900 millones, además de un colchón de u$s 3700 millones que se destinará al año siguiente, ya que en 2026 los compromisos alcanzan los u$s 19.200 millones.
Entre las estrategias de financiamiento contempladas para este año se incluye la adquisición de divisas por parte del Tesoro al Banco Central, por un total de u$s 6700 millones. Para los vencimientos que mantiene el Ministerio de Economía con otros organismos del sector público, se prevé una refinanciación total, mientras que los aportes de organismos internacionales se estiman en alrededor de u$s 4000 millones.
El secretario de Finanzas, Federico Furiase, adelantó que pronto se hará un anuncio sobre las entidades que brindarán préstamos respaldados por las garantías del Banco Mundial y el BID. El costo de este financiamiento variará según el organismo: la garantía del Banco Mundial de u$s 2000 millones tiene una tasa del 6,3% y un plazo de pago de seis años; por su parte, el BID ha ofrecido u$s 550 millones a una tasa de 7,5%. Furiase mencionó la búsqueda de u$s 1000 millones adicionales, incluyendo una posible garantía del Banco de Desarrollo para América Latina (CAF), que se discutirá el próximo 22 de julio.
Desde el Gobierno estiman que las garantías permitirían acceder a fondos por el doble de la cantidad anunciada. Los desembolsos de estos organismos podrían llegar a u$s 2800 millones este año, sin incluir préstamos de garantías ni del FMI, y se realizarían restando los vencimientos de capital e intereses.
Otra vía de financiamiento se prevé a través del mercado local, continuando con la emisión de bonos como los AO 27 y AO 28. En la próxima licitación, se proyecta lanzar el AO 29 bajo condiciones similares, con un máximo de u$s 2000 millones en total, sin un límite por licitación. La nueva emisión se realizará en la licitación programada para el miércoles de la próxima semana. Furiase destacó que esto se alinea con la intención de capitalizar el vencimiento de los bonos de julio y mencionó un “síntoma de confianza” en el mercado local, evidenciado por la entrada de fondos de los usuarios.
En cuanto a la posible salida al mercado, el equipo económico evitó proporcionar fechas específicas y las tasas de riesgo país que serían beneficiosas. Caputo expresó que avanzarían en esta dirección cuando los costos de financiamiento sean más bajos que los obtenidos a través de opciones alternativas.
Referente a las privatizaciones, anticipan ingresos de u$s 800 millones durante este año, sumando a las ventas esperadas a AYSA, las termoeléctricas de ENARSA y las hidroeléctricas restantes. “Es un número conservador, entre los dos años se estima un ingreso entre u$s 500 y u$s 1000 millones”, señaló Caputo.
Para el año 2027, los vencimientos se elevarán a u$s 24.900 millones, comenzando con los u$s 3700 millones de colchón logrados este año. A esta cantidad se sumarán u$s 4900 millones en compras al Banco Central y un roll over intra sector público de u$s 1800 millones. Los préstamos respaldados por organismos internacionales se considerarán como una de las “opcionalidades” que prevé el programa financiero para 2027, aunque no están contemplados si no es necesario.
Se proyecta que el FMI realizará desembolsos de u$s 1700 millones, mientras que en el mercado local esperan emitir u$s 5000 millones y los organismos internacionales aportarían otra suma de u$s 4200 millones.
Para el año que viene, se aspira a conseguir financiamiento bilateral por u$s 2000 millones, aunque no se proporcionaron detalles sobre el país que otorgará esta asistencia. Sin embargo, aseguraron que el swap con Estados Unidos estará disponible en el contexto electoral, aunque no como una fuente de financiamiento principal.
Por otro lado, de las privatizaciones se esperan ingresos de u$s 1500 millones, aunque el rendimiento dependerá de los activos que no se liquiden en este período. El ministro descartó una negociación sobre la refinanciación de los vencimientos con el FMI en el corto plazo, siendo que en 2027 se deberán abonar u$s 7500 millones entre capital e intereses.
Caputo también compartió sus aspiraciones tras las elecciones de 2027, y en respuesta a una consulta sobre la creación de un buffer para el pago de enero de 2028, manifestó que sí hay planes al respecto. “Esperamos que el colchón sea significativo. Para entonces, contamos con muchas opciones. Tanto en 2026 como en 2027 no habrá emisión internacional y no asumiremos financiamientos alternativos. Para finales de 2027, prevemos tener un colchón más que importante, seguramente mayor al que estamos dejando para ese año”. Además, proyectan que Argentina podría alcanzar la calificación de investment grade en 2031, destacando que muchos indicadores necesarios ya están visibles.
En relación a la salida a los mercados, mencionó que es una opción disponible, pero no un objetivo por sí mismo. En este sentido, comentó que su vice, José Luis Daza, ha recibido ofertas de colocaciones internacionales durante un año y medio, siendo la primera a una tasa del 12,5%.









