Una investigación realizada por Boomerang se centró en la influencia del Mundial en el clima laboral, revelando que el 47% de los encuestados considera que el ambiente mejora durante el desarrollo del torneo. Un 36% manifestó no notar alteraciones en el clima laboral, mientras que un 14% opinó que la atmósfera depende de los resultados de la Selección Argentina.
Apenas un 3% de los participantes afirmó que el Mundial tiene un efecto negativo en el clima laboral. Estos resultados indican que, para la mayoría, la competencia deportiva ejerce una influencia favorable sobre las relaciones entre compañeros y la convivencia diaria.
Un dato interesante es que el torneo genera una expectativa colectiva que, en muchos casos, fomenta la integración entre colegas.
La encuesta de Boomerang también abordó la productividad durante el Mundial. El 80% de los encuestados afirmó que su rendimiento se mantiene constante, un 15% consideró que aumenta, y solo un 5% admitió que disminuye.
En cuanto al presentismo, un 89% de los trabajadores indicó que no faltarían a su puesto por un partido, mientras que el 10% podría ausentarse si se tratara de un encuentro de gran relevancia, y solo el 1% aseguró que seguiría todos los partidos sin considerar su compromiso laboral.
El Mundial también cambia la manera en que los empleados organizan su tiempo y su atención. El 44% de los encuestados comentó que no realiza modificaciones porque no es aficionado al fútbol. Un 42% se esfuerza por cumplir con sus obligaciones laborales y no perderse los partidos, mientras que un 10% admitió que trabaja y sigue el desarrollo de los partidos de manera superficial. Solo un 4% afirmó que durante este período, no existe en el ámbito laboral.
Estos datos reflejan una clara tendencia hacia la adaptación de horarios y rutinas que permiten conjugar trabajo y pasión futbolera.
En conclusión, el Mundial de fútbol tiene efectos palpables en el ámbito laboral argentino. Los resultados indican que en la mayoría de los casos el clima se vuelve más favorable, la productividad no se ve afectada de manera significativa y se producen reajustes en los hábitos laborales. Las empresas y sus trabajadores buscan equilibrar sus responsabilidades con su pasión por el fútbol, creando un contexto particular que se repite cada cuatro años.









