“El año pasado empecé a ahorrar pensando en ir al Mundial. Fue una locura: tuve que renunciar porque no podía pedir licencia”, relató el joven de 28 años, oriundo de Epuyén, en la provincia de Chubut.
Enzo dejó su puesto como profesor de Ciudadanía en una escuela de Cushamen y se lanzó a esta aventura sin contar con entradas para los partidos. Sin embargo, hubo un aspecto que no consideró: solo adquirió el pasaje de ida, lo que le generó varios inconvenientes al llegar a Estados Unidos.
“Migraciones me retuvo un par de horas y trataron de deportarme. Primero, me decían que tenía dos días para irme, luego cuatro, después cambiaron de nuevo y me amenazaron con la deportación. Finalmente, me otorgaron dos semanas para quedarme. Al cumplirse ese plazo, debí marcharme”, explicó el hincha.
Esta problemática alteró de manera inesperada sus planes para el Mundial, ya que el tiempo que le había sido permitido para permanecer en el país finalizaba antes del tercer partido de la fase de grupos contra Jordania.
Mientras tanto, Enzo entabló amistad con un grupo de correntinos en Miami y juntos viajaron hacia Kansas City, donde, en el último minuto, logró conseguir una entrada y presenció el partido frente a Argelia: “La ansiedad por saber si el ticket funcionaría, hasta que pasara el código, me acompañó hasta el final. Luego, estar en la cancha y entonar el himno fue una experiencia increíble”.
Unos días después del exitoso debut de Argentina, Enzo se trasladó a Dallas, aunque no pudo ingresar al encuentro contra Austria. Con el reloj corriendo y su visa a punto de expirar, tomó una decisión difícil: comprar el pasaje de avión más económico que pudo encontrar para salir de Estados Unidos, tal como lo exigieron las autoridades migratorias, y poco después volvió a ingresar al país.
“Me fui a Punta Cana porque quedaba cerca y era lo más barato. En mi vida voy a volver a ir ahí”, comentó con humor, aún abrumado positivamente por la belleza de las playas de República Dominicana.
Luego de ese breve viaje, regresó a Estados Unidos y esta vez logró entrar sin inconvenientes. Llegó a Miami, donde la Selección logró una victoria 3-2 sobre Cabo Verde en el tiempo suplementario, asegurando su lugar en los octavos de final.
“El sueño está”, afirma Enzo al reflexionar sobre lo que tuvo que sacrificar y las decisiones complejas que debió enfrentar para llegar al Mundial.
Además, se mostró optimista: “Como profesor siempre surgen horas. Estoy seguro de que conseguiré algo. Y si no, valió la pena igual”.
“Soy un gran admirador de la Selección, me apasiona el fútbol. Trabajé duro y esto era lo que quería hacer. Siempre soñé con estar en un Mundial y se cumplió”, concluyó.









