Nueva Vicentin ha iniciado una fase clave en su proceso de reestructuración al solicitar formalmente al juez Fabián Lorenzini la autorización para destrabar garantías que permitan viabilizar un préstamo de $4.270 millones destinado al frigorífico Friar. Esta medida es fundamental para normalizar la operatoria de una firma que representa un pilar en la economía del norte santafesino.
El financiamiento, acordado el 25 de junio con una tasa de interés del 39,9% anual, tiene como finalidad exclusiva el capital de trabajo, cubriendo compra de hacienda, insumos y servicios, así como el pago de cargas sociales. La traba principal reside en una medida cautelar derivada de la causa penal por presunto vaciamiento, que impide constituir una hipoteca de primer grado sobre la planta de Reconquista como respaldo. La empresa sostiene que la aprobación es indispensable para dotar de solidez patrimonial a la operación y asegurar la continuidad operativa.
Más allá del sostenimiento de Friar, el objetivo estratégico es la reactivación de un circuito productivo integral. La reapertura de “Los Corrales de Nicanor” (feedlot con capacidad para 30.000 cabezas) y la sinergia con la planta de bioetanol de Avellaneda —que proveerá burlanda para alimentación animal— demuestran una clara apuesta por un modelo de negocio verticalmente integrado que conecta bioenergía, ganadería e industria cárnica.
La estrategia de crecimiento de Vicentin no se agota en el sector cárnico. La compañía presentó una oferta de u$s2,5 millones para adquirir Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), la ex productora de yogures y postres de SanCor. La propuesta incluye las plantas industriales de Monte Cristo y Arenaza. Esta maniobra, junto a la actividad en Friar, confirma el plan de la empresa de aprovechar procesos de reestructuración y quiebras para consolidar una nueva etapa productiva y ampliar su alcance industrial.









