Resulta difícil calificar como fracaso la temporada del Atlético de Madrid de aquel que mencione tal palabra. Aunque el equipo no haya competido en la Liga, el hecho de haber llegado a la final de la Copa del Rey y haber alcanzado las semifinales de la Champions sugiere una revisión cuidadosa de los juicios negativos. La evaluación histórica siempre suma matices. El Atlético perdió en la final de la Champions de 1974 ante el Bayern de Múnich y durante los siguientes 30 años, a pesar de la menor cantidad de equipos en el torneo, solamente participó en dos ediciones. Simeone asumió las riendas del club en diciembre de 2011, cuando se encontraba en la undécima posición en la liga, a solo cuatro puntos de la zona de descenso. Cinco meses después, el club se alzó con la Europa League y al año siguiente, se clasificó a la primera de las trece Champions en las que ha participado, incluyendo esas finales tan dolorosas.
El recuerdo más lacerante es, sin duda, la final de 2014: el Atlético estaba en ventaja hasta el tercer minuto de los cinco minutos añadidos, cuando Sergio Ramos logró el empate. También padeció la dolorosa derrota por penales en 2016. Estos detalles han sido una piedra en el zapato para el técnico. En 2014, Diego Costa, su delantero estrella en ese momento, apenas jugó 8 minutos debido a una lesión muscular. En la semifinal reciente, Julián Álvarez, que no solo es el mejor atacante sino también el mejor jugador de la plantilla, resistió 64 minutos en el campo, hasta que el dolor en su tobillo, previamente esguinzado, lo obligó a retirarse.
El impacto de Simeone es innegable; hay un antes y un después de su llegada al Atlético de Madrid. El club lo recibió en un momento crítico y, gracias a una serie de buenas campañas, lo llevó a alcanzar alturas inesperadas, revolucionando la institución. La interrogante radica en si se debe evaluar su gestión a través de la mirada hacia aquel difícil comienzo o si es necesario dejar de lado el contexto de hace catorce años y aceptar que actualmente los objetivos del club han cambiado.
Desde una perspectiva económica, 141 clubes en el mundo han gastado más en refuerzos que el Atlético durante el primer período de fichajes de Simeone como entrenador, quien se “conformó” con jugadores que llegaron libres y con las incorporaciones de dos argentinos, Cata Daniel Díaz y Emiliano Insúa. En julio pasado, el club demostró su evolución al destinar 230 millones de euros a nuevos fichajes.









