Este ex futbolista fue una promesa en las divisiones inferiores de Boca Juniors y tuvo la oportunidad de jugar en la Reserva junto al experimentado Ángel Clemente Rojas. Sin embargo, antes de que debutara en la primera división, una victoria en el Prode le cambió el rumbo por completo, llevándolo a decidir disfrutar de la vida fuera de la rigidez del fútbol profesional. Esa elección le costó su lugar en el club, pero lo llevó a Huracán, donde cultivó una amistad entrañable con René Houseman y continuó su carrera en el ascenso, dejando atrás su sueño inicial.
Aún muchos aseguran que, a pesar de su pasión por River, Úbeda contaba con el talento necesario para destacarse en Boca. “Si no pegaba el Prode, mi vida en el fútbol hubiese sido distinta”, reconoce, añadiendo que ese premio le permitió vivir sin preocupaciones y jugar donde realmente quería. Aunque no ha podido comprobar un vínculo sanguíneo con Claudio Úbeda, ha tenido la oportunidad de cruzarse con él en el ámbito profesional, y ambos han manifestado su interés por investigar si existe algún parentesco.
Sus trayectorias en el fútbol tienen varias similitudes; ambos debutaron en el ascenso, el Sifón en Central Córdoba y “Chiqui” en Excursionistas. También compartieron pasos en Boca y Huracán y se convirtieron en entrenadores, dirigiendo a equipos como All Boys y Deportivo Armenio. Además, ambos vivieron experiencias en el extranjero, uno en Japón y el otro en Estados Unidos.
Úbeda nació el 19 de septiembre de 1953, exactamente doce años y 363 días antes del actual DT de Boca. Desde joven, se formó futbolísticamente en su barrio y a los 16 años fue recomendado por un conocido para hacer pruebas en Boca, a instancias de Vito Damiano, uno de los cazadores de talento del club.
“Yo soy de River, ¿qué me vas a llevar a Boca?”, fue su reacción inicial ante la propuesta. Sin embargo, finalmente aceptó el reto. Grillo, al verlo jugar, le dijo que le recordaba a él y que tenía potencial en el deporte. A pesar de las expectativas positivas de sus compañeros, el tiempo demostraría que no siempre basta con el talento para alcanzar los sueños en el fútbol.








