Según explicó, su rutina habitual abarca seis días a la semana con jornadas que pueden extenderse hasta 12 horas diarias. “Como norma general, es una ley no escrita: trabajamos 12 horas”, comentó. A pesar del arduo trabajo, los márgenes de ganancia no son tan elevados como se podría suponer. “Después de descontar todos los gastos, te puede quedar un ingreso de aproximadamente 2.000 euros al mes, netos”, detalló el taxista, aunque subrayó que esa cifra puede fluctuar según la temporada, especialmente en áreas turísticas.
La larga horas sentados tienen un impacto en la salud. El conductor reconoció que muchos taxistas desarrollan problemas de espalda a lo largo del tiempo. Para contrarrestar la tensión muscular, intenta aprovechar los intervalos de espera para caminar y estirar las piernas. “Los taxistas, en su mayoría, cuando llevan mucho tiempo, suelen tener molestias en la espalda”, afirmó en una entrevista.
El manejo de las necesidades básicas, como ir al baño o encontrar un momento para comer, requiere de una organización meticulosa. En su caso, suele retornar a casa para almorzar antes de las horas con mayor demanda. “El acceso al baño es uno de los inconvenientes que enfrentamos los taxistas”, admitió, y mencionó que frecuentemente aprovecha una pausa en una cafetería para tomar un café y utilizar el baño.
La dinámica con los pasajeros varía según el tamaño de la localidad. En ciudades más pequeñas, el 80% de los viajes se gestionan a través de aplicaciones o mensajes, lo que tiende a generar un vínculo más cercano y amigable. “Terminas teniendo un trato más familiar”, explicó, en contraste con las grandes ciudades, donde la interacción tiende a ser más superficial.
Esa cercanía convierte a los taxistas en “un poco psicólogos”, según el conductor, que escucha historias personales de los clientes pero evita involucrarse en asuntos delicados. Sin embargo, también se enfrenta a situaciones incómodas, como pasajeros ebrios o intentos de no pago. Para evitar complicaciones, suele solicitar el teléfono móvil como garantía antes de que el pasajero abandone el vehículo.
El sector también se ve afectado por la competencia de particulares que operan sin licencia. El conductor defendió la transparencia del taxímetro oficial, que cuenta con un sello técnico inalterable y asegura el cobro justo: “Lo bueno del taxímetro es que siempre es el mismo, no sube ni baja”. Asimismo, destacó que el sector está en proceso de modernización con tarifas fijas y herramientas digitales para satisfacer las necesidades de los usuarios.









