“No hay apuro de nuestro lado. Además, queremos ver los estudios que justifiquen esto. En el mensaje no veo tanta evidencia”, afirmaron desde una bancada aliada. Un legislador más expresó: “Hay otras iniciativas pendientes que importan más y me da la sensación de mucha gente acostumbrada a los octógonos. Sin dudas, hay cosas para cambiar y mejorar, pero borrarla por completo parece mucho, ¿no?”.
El proyecto enviado al Senado lleva la firma del presidente Javier Milei, del jefe de Gabinete Manuel Adorni y del ministro de Salud Mario Lugones. En los fundamentos, el Gobierno argumenta que existen casos en los cuales productos que forman parte de patrones alimentarios comunes reciben advertencias similares a aquellas aplicables a alimentos de diferente composición nutricional, dificultando la diferenciación adecuada entre ellos y limitando la capacidad informativa del sistema.
“La estructura binaria del sistema de advertencias vigente dificulta reflejar mejoras parciales en la composición nutricional de los alimentos, reduciendo los incentivos para introducir modificaciones graduales que permitan diferenciar productos con perfiles nutricionales relativamente mejores dentro de una misma categoría”, se explica en el mensaje procedente de Balcarce 50.
La administración del país sostiene que ciertas restricciones impuestas por la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable N° 27.642 en relación a la publicidad y comunicación comercial, así como el uso de elementos gráficos en los envases, representan limitaciones significativas para actividades económicas legítimas y estrategias comerciales del sector alimentario.
En este contexto, La Libertad Avanza subraya que “toda restricción regulatoria debe observar criterios de razonabilidad y proporcionalidad, evaluando la existencia de mecanismos alternativos menos restrictivos que permitan alcanzar adecuadamente los objetivos de salud pública perseguido, garantizando al mismo tiempo la protección del consumidor y el normal desarrollo de las actividades productivas y comerciales”.
Un aspecto digno de mención es la observación realizada por la Casa Rosada sobre el impacto desproporcionado que las asimetrías regulatorias tienen sobre las Pequeñas y Medianas Empresas, las cuales enfrentan costos fijos de cumplimiento más altos en relación con el rediseño de envases y otros adaptaciones. “Tales exigencias generan mayores dificultades operativas y económicas para empresas con menor capacidad financiera y escala productiva, pudiendo además incentivar procesos de concentración de mercado en favor de operadores con mayor capacidad para absorber costos regulatorios”, se agrega.
“El proyecto que se remite también procura reducir sobrecostos e ineficiencias vinculadas a producción, comercialización, publicidad y empaquetado de alimentos, promoviendo un entorno más competitivo, innovador y armonizable regionalmente, sin desatender los objetivos de salud pública y protección del consumidor. En consecuencia, la derogación propiciada tiene por finalidad avanzar hacia un esquema técnicamente más consistente, uniforme y adaptable a los avances en materia nutricional”, concluye el Ejecutivo. Se espera que el proyecto sea derivado a comisiones en las próximas horas.









