Al debutar en un Mundial, Messi reemplazó a Maxi Rodríguez, quien ahora se dedica a analizar partidos. A lo largo de sus más de dos décadas con la selección, Leo ha compartido el campo con distintas generaciones, siendo la actual un grupo de jugadores que lo admiraban en su infancia. Esa admiración se ha transformado en una convivencia en la que hoy ocupa un lugar destacado en el portarretratos de sus colegas.
Los momentos posteriores a su fallo en el penal le resultaron complicados, en parte debido a la presión de aquel penal fallido contra Islandia en 2018. Sin embargo, el ambiente es distinto, cargado de títulos y serenidad. Al reanudarse el juego tras la pausa de hidratación, varios compañeros lo alentaron, y Argentina comenzó a imponer su juego. El primer gol, legítimamente, no podía tener otro autor.
El desarrollo de ese primer tanto encapsuló la esencia del seleccionado: una progresión ordenada, con el balón bien controlado, y un claro entendimiento de la necesidad de jugar en equipo. Thiago Almada, consciente de la presencia de Messi, giró antes de recibir el balón, mientras que Lautaro Martínez, destacado goleador de la liga italiana, promovió el sacrificio en la defensa. Este es un claro reflejo de la solidaridad que predomina en el equipo, lo que permite a Messi manejar su desgaste físico con mayor inteligencia. A pesar de la crítica que solía recibir por su caminar en la cancha, hoy su enfoque es comprendido; está tomando carrera hacia la victoria.
El equipo tiene un enfoque más práctico en comparación con lo visto en Qatar, reconociendo que no siempre se puede jugar de la manera anhelada. No obstante, se debe recordar que en sus primeros partidos de 2022, el fútbol no fluyó. Sin embargo, el mensaje del entrenador Lionel Scaloni parece haber calado hondo entre los jugadores, quienes saben que para aspirar a ganar un Mundial, hay momentos en que debe prevalecer una defensa férrea. Aun en situaciones adversas, el equipo ha demostrado virtudes más allá del sacrificio. Lisandro Martínez, por ejemplo, mantiene la calma para ofrecer pases arriesgados desde el fondo, mientras que Facundo Medina y Enzo Fernández aseguran mantener el control del balón en todas las situaciones, no solo persiguiendo a los rivales.
Por ahora, los festejos están reservados para uno solo. Aunque a la selección le beneficiaría que los delanteros encadenen goles, Messi continúa desafiando cualquier estadística. Antes de Qatar, había arrastrado la carga de no haber anotado en fases eliminatorias; hoy, es el primer jugador en convertir en todas esas etapas cruciales. Algunos pudieron haber supuesto que sus 38 años afectarían su rendimiento; sin embargo, ya ha demostrado que es capaz de dejar todo en el campo, incluso en los momentos finales de los partidos. En esta semana, además, se aproxima su cumpleaños número 39 y ha recortado la distancia con el goleador histórico Miroslav Klose.
Mientras Messi sigue aportando al éxito, el equipo lo respalda incondicionalmente. Esta dinámica se evidenció ante Argelia, donde una breve emoción lo llevó a recordar a su padre, quien ha estado a su lado durante cada paso de su carrera, desde sus inicios en Newell’s hasta su época en Barcelona. Aunque en momentos de presión puede haberse sentido abatido, siempre encuentra la manera de seguir adelante. En el partido contra Austria, su pena por el penal se transformó en un gol y un esfuerzo colectivo que le permitió captar la atención en el campo. Cuando el partido pareciera estar cerrado, es probable que haya repetido para sí mismo que ‘ya está’; sin embargo, el tiempo parece dar la bienvenida a nuevas posibilidades.









