El Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato di Tella ha desarrollado un indicador que se centra en la economía personal y la situación macroeconómica de los hogares. Este indicador evalúa las expectativas sobre la situación financiera futura, las condiciones actuales y la intención de compra de bienes duraderos o inmuebles. Nuevamente, el ICC se contrajo, reflejando que la confianza social ha alcanzado una meseta que será difícil de superar sin señales claras de alivio económico.
En el ámbito regional, el relevamiento realizado entre el 4 y el 13 de agosto de 2026 evidenció que el índice registró aumentos en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (38,3 puntos), mientras que en el interior se observó una disminución, aunque este último sigue teniendo el dato más alto (43,8 puntos). Esta disparidad geográfica sugiere que el impacto del ajuste de tarifas y de la recesión se experimenta de manera desigual.
De manera similar, se evidenció un contraste entre los hogares de ingresos altos y bajos. Los primeros se ubicaron en 42,7 puntos, con una tendencia a la baja, en tanto que los segundos alcanzaron 36,8 puntos, experimentando un crecimiento del 2,1 por ciento respecto a julio. La caída en los sectores de mayores ingresos refleja la disminución de la capacidad de ahorro y una creciente cautela entre los estratos medios y altos ante la falta de horizontes claros.
Al analizar los componentes por horizonte temporal, en agosto se observaron comportamientos dispares. Las Expectativas Futuras aumentaron 0,4 por ciento, mientras que las Condiciones Presentes se redujeron en 3,2 por ciento. Por su parte, el subíndice de Situación Macroeconómica registró un incremento del 3,06 por ciento, mientras que los demás componentes mostraron descensos. La mayor disminución se observó en Bienes Duraderos e Inmuebles (menos 4 por ciento), seguida por Situación Personal (menos 3,3 por ciento). La narrativa oficial acerca del ordenamiento macroeconómico aún no se ha traducido en beneficios tangibles para la economía familiar.
En cuanto al consumo masivo, los datos de la consultora Scentia en julio reflejaron una contracción similar a la del mes anterior, con una caída del 2,6 por ciento interanual. Esto deja la variación acumulativa del año un 2,9 por ciento por debajo del mismo período de 2025. La persistencia de la contracción mes a mes pone de manifiesto que el consumo aún no logra recuperar el terreno perdido, indicando que la recesión del consumo masivo responde a un problema estructural relacionado con la pérdida del poder adquisitivo, más que a fluctuaciones estacionales.
Entre los aspectos relevantes del informe se observa una marcada desaceleración en la retracción de los Supermercados, que en el periodo mostró una disminución del 0,6 por ciento, contrastando con un acumulado anual negativo del 4,1 por ciento. Los mayoristas siguieron una tendencia similar, con un deterioro del 0,5 por ciento interanual frente a un 3,3 por ciento en el acumulado.
Por el contrario, se destacó una reducción del 6,1 por ciento en Almacenes y kioscos, posiblemente influenciada por la base de comparación de 2025, un año en el que este canal tuvo resultados positivos.
Además, el e-commerce se posiciona como el canal líder en el consumo masivo, registrando un incremento del 40 por ciento interanual y del 35,6 por ciento en el acumulado.
La notable dispersión entre los canales indica un cambio en los hábitos de consumo de los argentinos. Para proteger sus ingresos, las familias están abandonando los almacenes de barrio y migrando hacia las grandes cadenas de supermercados en la búsqueda de promociones, descuentos por volumen y marcas propias, mientras que las compras en línea siguen creciendo como una opción predominantemente utilizada por sectores bancarizados y tecnológicamente conectados.









