Esto indica que, en los meses restantes de 2026, debería producirse un cambio drástico en la tendencia recesiva que se ha ido consolidando en el último semestre, de lo contrario, tanto Javier Milei como Luis Caputo corresponderán a sus proyecciones poco realistas.
Sin embargo, el clima de optimismo no predomina entre los inversores, a quienes el Gobierno intenta atraer. Tras participar en encuentros directos con el Presidente y el ministro de Economía en Nueva York y París, los inversores reaccionaron con una venta masiva de bonos argentinos, lo que llevó el riesgo país de 485 a 655 puntos básicos en las últimas tres semanas.
Durante el mismo período, el riesgo país de Brasil prácticamente se mantuvo estable, moviéndose de 170 a 175 puntos básicos, sin grandes alteraciones a pesar de estar en la recta final de la campaña hacia la primera vuelta electoral, ante unas elecciones que se prevén reñidas. En el caso de Uruguay, el riesgo país subió de 68 a 72 puntos, un aumento mínimo que no mostró la misma sensibilidad ante el incremento de tasas en Estados Unidos.
El problema principal radica en el plan económico de corte libertario, que no logra cerrar adecuadamente.
Milei y Caputo aluden al ‘infierno kirchnerista’, pero a más de un año de las elecciones, el mercado se ocupa del riesgo presente. Hace tres semanas, antes de la aparición de Caputo en Wall Street, el riesgo país se ubicaba en 485 puntos, y desde entonces ha encadenado un ascenso casi diario hasta alcanzar los 655 puntos en este viernes. Ni el viaje a París ni una nueva ronda de encuentros con inversores lograron detener esta escalada.
Últimos datos
Los informes recientes sobre la actividad económica elaborados por el Indec, el organismo de estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, así como de la Unión Industrial Argentina, la Cámara de Comercio, el Grupo Construya y diversas consultoras privadas, reflejan una situación totalmente distinta a la que promueve el Gobierno.
Algunos de los datos más destacados incluyen: * Una caída del 0,3 por ciento en la producción industrial en agosto con respecto a julio, que ya acumula una baja del 5,7 por ciento en lo que va del año, y un retroceso del -11 por ciento en comparación con 2022. * El consumo industrial de energía eléctrica también disminuyó un 0,3 por ciento en agosto comparado con julio, situándose un -6,1 por ciento bajo el nivel del año anterior. * La industria metalmecánica experimentó un descenso del 3,9 por ciento en relación a julio y un -18 por ciento en comparación con 2022. * La producción de bebidas cayó un 8,5 por ciento respecto a julio y un -14 por ciento comparado con el año pasado. * La faena vacuna se redujo en un 1,9 por ciento en comparación con julio y un -5,6 por ciento en relación a 2022. * Aunque la producción de autos subió un 6,3 por ciento en comparación con julio, presenta una baja acumulada del -19 por ciento respecto a 2022. * La producción de acero experimentó un descenso del 6,7 por ciento con respecto a julio y un -12 por ciento en comparación con el año anterior. * Las ventas de combustibles han disminuido un 2,2 por ciento en comparación interanual en agosto, acumulando siete meses consecutivos de bajas. * Los despachos de cemento han bajado un 5,1 por ciento respecto a julio y un -26 por ciento comparado con 2022. * Las ventas de insumos para la construcción cayeron un 3,1 por ciento en relación a julio y un -31 por ciento con respecto al año anterior.
Esta lista es solo un pequeño muestrario de una realidad extremadamente difícil, reminiscentes de crisis tan severas como la de 2001, mientras el Gobierno fluctúa entre la negación y una interpretación del desastre como parte natural de un cambio de patrón productivo.
El principal temor de los inversores radica en que el discurso de Milei no sea suficiente para convencer a los sectores comprometidos de continuar apoyando el ajuste, lo que podría poner en riesgo su éxito electoral. Tal como Caputo manifestó en Nueva York y París, y repite en cada oportunidad, el Gobierno no se apartará de su enfoque de ajuste y continuará con un plan que ha producido un impacto negativo en las mayorías populares y en el mercado interno, un motor que aún no logra encenderse.
En la actualidad, el riesgo político se relaciona más con las acciones del oficialismo que con la oposición, que aún se encuentra debatiendo entre candidatos cuyos nombres despiertan diferentes percepciones entre los inversores, como podrían ser Cristina Kirchner (si logra liberarse de la proscripción), Axel Kicillof y Sergio Massa.
No se han realizado cambios significativos en las últimas tres semanas que alteren la definición del liderazgo opositor, lo que podría haber conducido a un aumento del riesgo país. En cambio, se anunciaron los datos mencionados anteriormente, y el Gobierno confirmó que no contempla modificar su plan.
Durante el Argentina Week en París, también se reveló que la inversión privada cayó en agosto por décimo mes consecutivo, con un descenso del -5,4 por ciento en comparación con el año anterior, acumulando un declive del -7,9 por ciento en 2026. En comparación con el nivel de 2023, la inversión privada se encuentra un -13,2 por ciento por debajo, según los datos de un informe elaborado por Orlando Ferreres.
Expectativas desalentadoras
El crecimiento económico proyectado del 5 por ciento para este año, tal como se estableció en el Presupuesto, no se ha concretado. Así, la nueva estimación oficial ha sido ajustada a un 3 por ciento. El Grupo Atenas, liderado por Silvina Batakis y Martín Pollera, ha estimado que, para cumplir esta nueva meta, la actividad deberá crecer un 2,2 por ciento mensualmente desde agosto hasta diciembre.
Los economistas que analizan el Presupuesto advierten que estas proyecciones son extremadamente optimistas, lo que alimenta aún más la desconfianza del mercado.
En el ámbito fiscal, se plantea para 2027 un equilibrio financiero y un superávit primario del 1,1 por ciento del PIB, bajo la suposición de un crecimiento económico del 4 por ciento. Sin embargo, resulta difícil encontrar a alguien, salvo a Milei y Caputo, que apueste a una expansión de 4 puntos para el año que viene, dada la situación actual. Por su parte, el REM del Banco Central estima un crecimiento de 2,9 por ciento, cifra que se reduce mes a mes.
Estos son los elementos que los inversores están considerando, provocando un aumento en el riesgo país y elevando la preocupación de Milei y Caputo.









