A lo largo del año, el aumento acumulado ha sido del 16,6% entre enero y julio, mientras que en comparación con julio del año pasado, el incremento se eleva al 31,1%.
Sin embargo, el 0,8% general es solo un promedio que esconde movimientos divergentes entre diferentes rubros. El informe técnico del organismo señala que los productos de origen local aumentaron 0,8%, mientras que los bienes importados tuvieron un incremento menor, del 0,5%, lo que indica una presión reducida en este último caso.
El contenido del mensaje es claro: ‘Y al final Julio empezó con CERO…INFLACIÓN MAYORISTA = 0,8%CIAO!’
Detrás de este promedio, es importante destacar que, aunque el 0,8% reflejado por el Indec es relevante, existen rubros que experimentaron incrementos significativos y otros que sufrieron caídas. El primer aspecto a considerar es la procedencia de los productos. Lo fabricado en el país vio un aumento del 0,8%, mientras que los bienes importados avanzaron a un ritmo más moderado, del 0,5%, todo en un contexto donde el tipo de cambio se mantuvo estable.
Entre los productos locales, la mayor alza de precios se registró en la energía eléctrica, que subió un 5,8%, liderando el ranking de variaciones mensuales. A continuación, se ubicaron los productos agropecuarios, con un aumento del 3,6%, que repercute en toda la cadena de materias primas; los vehículos automotores, carrocerías y repuestos, que aumentaron un 2,7%; y las sustancias y productos químicos con un incremento del 2,0%.
Sin embargo, una subida significativa no siempre implica un alto impacto en el total. Cuando se mide por incidencia —es decir, cuánto contribuyó cada división al 0,8% final—, la clasificación cambia: los productos agropecuarios aportaron 0,39 puntos porcentuales a la suba; los químicos, 0,19; los vehículos, 0,17; y los alimentos y bebidas, 0,16. A pesar de su fuerte incremento del 5,8%, la energía eléctrica solo sumó 0,12 puntos debido a su menor participación en la canasta mayorista.
El otro factor que ha evitado que el índice fuera más elevado es la caída en los precios del petróleo crudo y el gas, que se desplomaron un 9,2% en julio, actuando como un contrapeso relevante: esa baja restó 0,91 puntos porcentuales al índice general, superando el efecto combinado de las cuatro divisiones que más contribuyeron al aumento. Sin esa caída, el IPIM habría cerrado por encima del 1%.
Además del IPIM, el informe del Indec abarca otras dos mediciones que ayudan a analizar los precios antes de la incorporación de impuestos y los ajustes por comercio exterior:
El IPIB (Índice de Precios Internos Básicos al por mayor), que elimina la carga impositiva del IPIM, también mostró un incremento mensual del 0,8%, y su variación interanual es levemente inferior a la del índice principal, alcanzando un 30,2% frente al 31,1% del IPIM.
El IPP (Índice de Precios Básicos del Productor), que considera únicamente la producción local excluyendo los productos importados e incorporando los exportados, avanzó un 0,9% en julio, siendo el más alto de los tres índices. Este indicador refleja de manera más nítida las tensiones internas del mes: mientras que los productos manufacturados y la energía eléctrica aumentaron un 1,7%, los productos primarios retrocedieron un 1,0%. En términos anuales, el IPP acumula un incremento del 31,3%.









