La probabilidad de este ajuste se sitúa en torno al 94%. Sin embargo, el impacto real dependerá no sólo de este aumento, sino también del tono que adopte el comunicado, las proyecciones económicas y las indicaciones respecto del futuro ritmo de ajustes. Esta información será clave para determinar la reacción del mercado.
Este anuncio se produce en un contexto desfavorable para los mercados a nivel global. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años han superado el 5% intradiario, alcanzando niveles cercanos al 5,04%, lo que representa máximos no vistos desde 2007. Al cierre, esta tasa se mantuvo relativamente cerca de esa cifra.
Un endurecimiento de las políticas de la Fed, mayor al esperado, podría elevar nuevamente la tasa libre de riesgo a nivel global, lo que provocaría un inmediato rebalanceo hacia activos en dólares. Esta tendencia de búsqueda de calidad podría resultar en una salida de liquidez de los mercados emergentes, aumentando las primas de riesgo y endureciendo las condiciones financieras internacionales.
Impacto en Argentina
Argentina no podría escapar a estas dinámicas. Un aumento en el rendimiento de los activos estadounidenses presionaría a la baja las cotizaciones en dólares de los bonos soberanos y corporativos, dado que los inversionistas exigirían una mayor rentabilidad para mantener sus posiciones en activos argentinos.
En este contexto, bonos como el GD30, GD35 y AL30 podrían ver caer sus paridades, lo que a su vez incrementaría sus rendimientos al vencimiento. Este ajuste sería aún más significativo si, además del aumento de la tasa de referencia, se incrementara la prima de riesgo específica para el país.
La situación también complica las emisiones de obligaciones negociables aún no colocadas y las refinanciaciones externas. La subida de la tasa libre de riesgo incrementa el hurdle rate —la rentabilidad mínima que exigen los inversionistas—, lo que encarece el costo total del financiamiento.
Por lo tanto, la clave para los activos argentinos radicará en la diferencia entre lo que la Fed efectivamente implemente y lo que el mercado ya tiene descontado en los precios. Si el ajuste de 25 puntos básicos está mayormente anticipado, la reacción podría ser moderada. En cambio, declaraciones que sugieran nuevas subas, una revisión optimista de las proyecciones o un tono más restrictivo podrían acentuar la corrección en bonos, acciones y monedas de mercados emergentes.









