Durante una conferencia de prensa organizada por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) antes del Gran Premio de Italia, Lewis Hamilton compartió el proceso que lo llevó a adquirir y restaurar la Ferrari F40 que lo acompaña en su visita al Autódromo Nazionale de Monza. Al ser consultado sobre la razón y el momento de su compra, Hamilton no titubeó en afirmar que se trata de “el auto de mis sueños”. El piloto detalló que no fue un proceso sencillo: “Estuve buscando un tiempo y deseaba uno con bajo kilometraje. Buscaba algo con historia; en los últimos dos años ha habido muchas subastas, algunas de ellas con autos poco usados, pero no eran realmente especiales, o tal vez la pintura había sido repintada. Quería encontrar el más auténtico”, explicó. El vehículo que finalmente adquirió tenía una historia particular: su dueño lo retiró de la fábrica en Maranello, lo condujo menos de 100 kilómetros y luego lo dejó guardado. “Quería encontrar el más auténtico. Este que adquirí había sido llevado desde Maranello a casa, con solo 69 kilómetros, y luego se quedó parado para siempre. La puerta del pasajero nunca se había abierto, solo tenía puesta su funda y acumulaba polvo. Así que me planteé: ‘¿Lo guardo como una pieza de arte, lo dejo polvoriento o lo limpio?’. Me llevó un tiempo decidirlo, y finalmente opté por restaurarlo, ya que quería conducirlo”, relató Hamilton. La decisión de restaurar el vehículo y llevarlo a Monza estuvo motivada por el deseo de Hamilton de destacar la historia de Ferrari en su país de origen y en un contexto de carrera. “Me di cuenta de que, aunque podría estar equivocado, estoy bastante seguro de que ninguno de los pilotos de Ferrari en la historia ha conducido los autos más icónicos de la marca, como el GTO o el F40. Pensé: ‘Debo hacerlo’”, argumentó. Lo que ocurrió luego lo sorprendió aún más. “Fue increíble que, al desmontar el auto para revisarlo, todo hubiera resistido el paso del tiempo y prácticamente no necesitara cambios. Al sacar el motor, se dieron cuenta de que tenía el número 44 grabado. No podía creerlo. Les dije: ‘¿Lo sabían? No puede ser verdad’. Se siente como si fuese el destino”, comentó. Hamilton cerró esta primera intervención reflexionando sobre la oportunidad que representaba presentar el auto en un evento tan significativo: “Pensé que era una oportunidad única para resaltar la historia de Ferrari, en su país y en su carrera. ¿Cuándo volveré a tener una oportunidad como esta?”. En otra consulta durante la rueda de prensa, se indagó acerca de la importancia que Hamilton asigna al legado de Ferrari más allá del automovilismo. El piloto enfatizó que lo toma con gran seriedad: “Es una experiencia fenomenal ser parte de esta marca y ver cómo trasciende el deporte, con el color, el logotipo y estos autos emblemáticos”, añadió. En este contexto, recordó una sugerencia de un alto directivo del equipo tras observar el F40 que Hamilton había conducido en Japón, quien mencionó que podría llegar en un Ferrari Luce la siguiente temporada. La respuesta del piloto fue contundente: “No es lo mismo que el F40”, explicando que “las curvas y líneas icónicas de esa época no tienen comparación. Hay otros modelos como el F80 o el F50 que son geniales, pero desde niño, el F40 siempre fue el que soñé tener”. La llegada al paddock en el F40, que incluyó un estiloso atuendo compuesto por un traje negro, una corbata, boina y gafas vintage, tampoco fue improvisada. Hamilton subrayó la relevancia de la creatividad en su vinculación con Ferrari: “Participar en un fin de semana de carrera y poder vestirme de rojo es una cosa, pero fuera de la pista hay mucho más en el ámbito de la moda. Me encanta ser creativo y idear conceptos que pocos consideran, al menos dentro de mi equipo”, expresó. Finalmente, trazó un paralelo entre su primer día en el equipo y su arribo a Monza: “Espero que la imagen que creamos en el inicio de mi primer año en Ferrari haya tenido impacto, y este fin de semana pensé en lo mismo: ‘Quiero presentarme de esta manera, con este atuendo’, para rendir homenaje al deporte y capturar un momento único”. Pocos días antes de su llegada a Monza, Hamilton compartió en Instagram una serie de fotos del vehículo —antes y después de la restauración—, acompañado de un mensaje que relataba el origen del proyecto: “Mi propio F40. Este es el coche de mis sueños desde que tengo memoria. Soñaba con tener uno cuando era niño”, expresó. Su publicación generó una gran repercusión, con más de 2 millones de “me gusta”. Las imágenes mostraban el motor extraído y distintas secciones del chasis desmanteladas, evidenciando que la restauración fue integral. Aunque Ferrari planeó fabricar 400 unidades, la demanda superó esa cifra, produciendo 1.311 F40 antes de cerrar la producción en 1992. La restauración del auto fue realizada por Ferrari Classiche, la división de la Scuderia dedicada desde 2006 a restaurar y autenticar vehículos históricos. Hamilton agradeció públicamente a todos los implicados en el proyecto: “Muchísimas gracias a todos los que colaboraron en esto. Ha sido un sueño hecho realidad”, escribió, anticipando que compartirá más material sobre el proceso. “Estoy deseando mostrarles más cosas. Estén atentos…”, concluyó. Este jueves, tras su impresionante llegada al circuito, Hamilton publicó un álbum de fotos en su cuenta personal de Instagram: “Qué manera de iniciar un fin de semana de carrera en Monza. Gracias a todos por acompañarme en este viaje; espero que lo hayan disfrutado tanto como yo. Ahora es momento de correr. ¡Forza Ferrari!”.









