La columna, escrita por el director del medio, incluía un título contundente: “Una manga de envidiosos, del primero al último”, haciendo eco de una famosa declaración del ex presidente uruguayo Jorge Batlle, quien en 2002 catalogó a los argentinos como “una manga de ladrones”.
Esta editoría surgió tras la reacción de un sector uruguayo que, después de la eliminación de la Celeste en la fase de grupos, optó por alentar a Inglaterra con el deseo de evitar que Argentina accediera a una nueva final.
El autor argumentó que esta actitud pone de manifiesto un problema más amplio dentro de la sociedad uruguaya, que trasciende una simple rivalidad futbolística. “Los envidiamos en lugar de aprender de ellos. Tratamos de destruirlos en lugar de construir con el ejemplo”, puntualizó.
Si bien el texto también hizo mención a la supuesta soberbia de los argentinos, especialmente de aquellos provenientes de la capital, enfocó su crítica en Uruguay, indicando que la rivalidad con Argentina “va mucho más allá” de la conducta de los argentinos y se relaciona con una inclinación uruguaya a mirar hacia el exterior en vez de confrontar sus propias limitaciones.
“Somos un pueblo envidioso y desconfiado”, sostuvo el autor, señalando que estas características se intensifican con los éxitos del país vecino en competiciones internacionales.
El editorial también abordó un tema sensible en el fútbol uruguayo: las cuatro estrellas en el escudo de la Celeste. Se destacó que dos de ellas correspondían a Juegos Olímpicos y las otras dos a Copas Mundiales previas a la creación del actual trofeo.
No obstante, la intención no fue desmerecer la historia de Uruguay, sino plantear una autocrítica sobre la tendencia a refugiarse en el pasado, mientras Argentina continúa desafiando en la élite del fútbol.
El medio elogió a la selección argentina bajo el liderazgo de Scaloni, resaltando virtudes como la resiliencia y la unión interna, así como una autoestima colectiva que, según el editorial, Uruguay debería observar con mayor atención.
“Estaría bueno que los argentinos vuelvan a ser campeones del mundo”, expresó el autor, reconociendo que esta afirmación podría resultar incómoda para una parte del público uruguayo.
La columna recordó los lazos históricos entre Argentina y Uruguay, señalando que en 1825 los orientales se reconocían como “argentinos orientales”, antes de que posteriormente se separaran los caminos políticos de ambos lados del Río de la Plata.
La reflexión final del texto, que se volvió viral en las redes sociales, sugiere que Uruguay permanece atento a las fluctuaciones argentinas, sin abordar sus propios problemas internos, y deseándole el mal al vecino en lugar de intentar entender las razones de su presencia en una nueva final mundial.
La publicación suscitó un fuerte debate en ambos países, justo antes de la final del Mundial 2026 entre la Selección argentina y España, en la que el equipo de Scaloni intentará obtener su cuarta estrella.









