Según un análisis realizado por el estudio PMP Contabilidad & Consultoría, organizaciones con hasta 40 empleados podrían lograr un ahorro de hasta 160 millones de pesos anuales en costos laborales.
En el contexto actual, las pymes están adoptando enfoques defensivos debido a la disminución de la demanda y la apertura importadora, lo que lleva a muchas de ellas a contemplar la reducción de su tamaño o a evitar el cierre, en lugar de buscar expandirse.
A pesar de esto, resulta relevante considerar los beneficios, especialmente para las empresas que intentan adaptarse al nuevo modelo donde los sectores de energía y minería se destacan por su dinamismo.
La aplicación de estas medidas provoca una reducción estructural inmediata en los costos laborales totales para los principales convenios colectivos del país. En el caso de las pymes, se estima un ahorro cercano al 10% en su estructura de costos laborales, mientras que para las grandes empresas el ahorro proyectado es del 11,5%.
En una gran empresa, bajo los mismos parámetros, el beneficio puede alcanzar los 160 millones de pesos.
Considerando un escenario macroeconómico conservador, que no contempla incrementos en ventas ni cambios en el tipo de cambio, para una microempresa de servicios con el límite de facturación ($370 millones anuales) que realice una inversión mínima en maquinaria de 150.000 dólares (amortizable en 10 años):
El FAL modifica el esquema tradicional de pasivos laborales, estableciendo un fondo de cobertura previsible de carácter obligatorio. Basándose en sueldos promedio de 2.000.000 pesos, ajustes por inflación de 2% mensual y un rendimiento del fondo del 1% mensual.
El análisis se centra en una pyme de 40 empleados con un sueldo bruto total de 2.000.000 pesos. Gracias al RIFL, regulariza a 4 trabajadores. Además, aprovecha el RIMI adquiriendo maquinaria por 150.000 dólares y, mediante el FAL, contribuye con un 2,5% mensual sobre la masa salarial bruta.









