La cartera encabezada por Luis Caputo recibió ofertas por 14,17 billones de pesos, en contraste con compromisos que alcanzan los 8,13 billones. Aceptaron alrededor del 59 por ciento de estas propuestas, lo que resultó en una renovación del 103,46 por ciento, lo que indica que obtuvieron un capital ligeramente superior al requerido para hacer frente a los títulos que están por vencer, si bien la absorción neta de pesos fue restringida.
El instrumento primordial en esta colocación fue la Letra del Tesoro capitalizable, que vence el 13 de noviembre, la cual logró captar 4,07 billones de pesos, ofreciendo una tasa efectiva mensual del 2,07 por ciento y un rendimiento efectivo anual del 27,88 por ciento. Así, casi el 48 por ciento de la colocación se corresponde a un compromiso que deberá ser atendido en un lapso de apenas dos meses.
Adicionalmente, se colocaron 2,67 billones de pesos en bonos a tasa variable con vencimiento en febrero y julio de 2027, los cuales están vinculados a la TAMAR, una referencia para los depósitos mayoristas. Una letra ajustada por inflación con vencimiento en enero de 2027 captó 688.925 millones, ofreciendo un rendimiento anual del 5,50 por ciento, además de la actualización del capital.
La colocación también incluyó 982.108 millones de pesos en instrumentos que están atados al dólar oficial, con vencimientos entre octubre de este año y junio de 2027. Estos activos permiten a los inversores cubrirse contra el aumento del tipo de cambio. Desde diversas agencias de bolsa, se indicó que el Tesoro buscó captar parte de dicha demanda de cobertura para mitigar su traslado al mercado cambiario.
Se observó que los incentivos en rendimiento en comparación con los precios del mercado secundario se focalizaron en estos títulos, mientras que en otros segmentos, las tasas quedaron alineadas o incluso por debajo de las ofrecidas entre inversores. También se destacó que el Ministerio de Economía logró refinanciar sus compromisos sin tener que ofrecer primas en la mayoría de los instrumentos.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista experimentó una baja de 4,50 pesos, registrando así su segunda disminución consecutiva y la más significativa en casi un mes, con un volumen de más de 835 millones de dólares negociados. Gustavo Quintana, un analista de cambios, explicó que los ingresos desde el exterior se incrementaron durante la sesión, lo que favoreció una mayor fluidez en la satisfacción de los pedidos de compra.
En el Banco Nación, el billete oficial descendió cinco pesos y finalizó a 1530 pesos para la venta. El dólar MEP se cerró en 1538,16 pesos, mientras que el contado con liquidación, utilizado para trasladar divisas al exterior a través de operaciones bursátiles, alcanzó los 1604,35 pesos. El dólar blue se mantuvo en 1545 pesos.
Mientras el dólar oficial descendía, se observó un ritmo reducido en las compras por parte del Banco Central, que adquirió cinco millones de dólares el viernes y acumuló 42 millones en la semana. En septiembre, las compras totales sumaron 169 millones, mientras que en lo que va del año alcanzaron los 14.218 millones de dólares. Las reservas brutas, por su parte, se redujeron en 37 millones de dólares durante la jornada, cerrando en 50.469 millones.
En la Bolsa de Buenos Aires, el índice S&P Merval perdió un 2 por ciento en pesos este viernes, aunque logró acumular una mejora semanal del 1,3 por ciento. Al ser medido en dólares, el índice avanzó un 0,9 por ciento en la semana, encadenando tres semanas de recuperación.
El riesgo país disminuyó 12 puntos, ubicándose en 482 unidades, su menor nivel en un mes, lo cual refleja la diferencia de rendimiento entre la deuda argentina y los bonos del Tesoro estadounidense.









