Las tierras de Areco han sido habitadas por españoles, italianos e irlandeses, y estas culturas han dejado su impronta. Entre los irlandeses, se destaca Margarita Mooney de Morgan, originaria de la región y bisnieta de un irlandés que había trabajado en la construcción de trincheras en su país natal. Al llegar aquí en 1828, Margarita comenzó a acumular un pequeño capital, ya que la población local no era afectuosa con labores tan arduas.
Margarita se destacó no solo por su generosidad, sino también por el impacto que tuvo en la zona. Su esposo, Edward Morgan, le dio su nombre a la estancia, reflejando así su amor y aprecio. Con su fortuna, la mujer financió la construcción de la Capilla San Patricio, el Colegio Clonmacnoise (1902) y el Hospital María Clara Morgan (1902). Su labor social resonó incluso en las esferas del Vaticano, donde el Papa Pío X le otorgó en 1903 la cruz “Pro Ecclesia et Pontifice”, una de las más importantes distinciones de la Iglesia Católica.
Sin embargo, su mayor fascinación fue el “jaunting car”, un peculiar vehículo irlandés que sorprendió a los habitantes de Areco, acostumbrados a otros tipos de transporte como carros, jardineras y sulkys. Este carruaje representa uno de los íconos de Irlanda, utilizado en el siglo XIX para desplazamientos por caminos rurales. Su diseño ingenioso y ligero, de solo dos ruedas, permite que los pasajeros se sienten en asientos laterales, mirando al paisaje, lo que lo diferencia de la mayoría de los carruajes europeos. Equipado con plataformas plegables que brindan estabilidad, este vehículo no solo transita con facilidad gracias a su ligereza, sino que también permite el transporte de más pasajeros y un espacio de carga mayor.
Una placa en la estructura del carruaje revela su fabricación en Borris, condado de Carlow, Irlanda. El negocio, establecido por Patrik Millet a finales del siglo XIX, ganó notoriedad por la calidad de su artesanía, aunque en pequeña escala. Tras el fallecimiento de Patrik en 1897, su hijo Michael continuó la tradición, aunque la llegada del automóvil en 1910 marcó el inicio de una caída en la demanda.
A raíz de una exhaustiva investigación histórica, se ha determinado que hoy solo existen cuatro “jaunting car” en condiciones similares al de José Antonio Lalor, un aclamado coleccionista que afirma: “Partiendo de un diseño tradicionalmente austero y utilitario, fue llevado a un nivel superior de calidad, terminación y elegancia”. Este carruaje se convierte, por tanto, en un motivo de orgullo para la comunidad argentina.
La historia del vehículo se enriquece gracias a la dedicación de María Julia Burgos, una criadora de caballos Gypsy Vanner, y la iniciativa del ex embajador de Irlanda en Argentina, Justin Harman, quien facilitó el contacto con los descendientes de los fabricantes. Recientemente, el “jaunting car”, sorprendente en su singularidad, volvió a transitar las calles de San Antonio de Areco, tirado por un Gypsy, capturando la atención de los lugareños y culminando su recorrido en la estancia “La Margarita”, donde los propietarios Matías Morgan y Catalina Guerrico brindaron su hospitalidad a los interesados que visitaron el parque en este histórico vehículo.









