Este proyecto llega al recinto tras su evaluación en las comisiones de Finanzas y Presupuesto y Hacienda, donde el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, defendió los principios económicos detrás de la reforma. La iniciativa busca centrar al organismo en un objetivo primordial: la preservación del valor de la moneda, además de cerrar diferentes vías de financiamiento monetario al sector público.
Sin embargo, el debate abarca aspectos que van más allá de la simple prohibición de asistencia directa al Tesoro. La propuesta redefine las utilidades que puede distribuir el Banco Central, impone requisitos más estrictos para la remoción de sus autoridades, modifica las normas sobre las letras intransferibles y pretende reforzar la protección de las reservas internacionales.
Bausili había adelantado parte de este debate durante su exposición en la Fundación FIEL. En esa ocasión, describió la reforma como una discusión institucional que Argentina ha venido postergando durante años. “La Carta Orgánica es un proyecto que abre un debate que no se da hace dos décadas en la Argentina”, afirmó.
Desde un prisma técnico, el presidente del Banco Central argumentó que el punto de partida debe ser la determinación clara sobre las capacidades reales de una autoridad monetaria. “Es importante reconocer las posibilidades que tiene el BCRA realmente”, sostuvo.
Asimismo, defendió la transición hacia un mandato enfocado en la estabilidad de la moneda: “Ponerle más objetivos que conservar el valor de la moneda es demasiado ambicioso”.
Uno de los cambios más significativos radica en la eliminación de los mecanismos que permiten al Banco Central financiar al sector público.
La iniciativa deroga la posibilidad de adelantos transitorios y prohíbe al Banco Central otorgar préstamos al Estado nacional, provincias, la Ciudad de Buenos Aires y municipios. También limita la adquisición de títulos públicos en el mercado primario.
Bausili fue especialmente crítico respecto a este asunto durante su intervención en la Fundación FIEL. “Es clave poner límite al financiamiento del Tesoro por parte del BCRA. Se abusó del instrumento y hay que volver a un sendero normal”, manifestó.
El presidente de la entidad añadió que la opción de recurrir a este tipo de asistencia podría ser pertinente en circunstancias excepcionales, pero no debería convertirse en una práctica habitual. “No hay una crisis y no tiene por qué estar esa facultad”, explicó.
El diagnóstico oficial establece que los adelantos transitorios se convirtieron en una fuente recurrente de financiamiento fiscal, trasladando los desequilibrios de las cuentas públicas a la emisión monetaria.
Otro aspecto que Bausili considera esencial es el tipo de utilidades que puede transferir el Banco Central al Tesoro. “Se encontraron distintos caminos para generar utilidades contables que generaron dinero de la nada”, cuestionó durante su exposición en la Fundación FIEL.
La reforma estipula que solo podrán distribuirse utilidades realizadas y líquidas, excluyendo las que provengan de variaciones en el tipo de cambio o del precio del oro. Además, se establecerán niveles mínimos de reservas de resultados antes de habilitar transferencias y se determina que los recursos que finalmente lleguen al Gobierno deberán destinarse al pago de deuda pública.
Bausili explicó el fundamento de esta modificación: “Lo que pusimos es que esa utilidad se use para pagar deuda del Tesoro y, de esa manera, queremos quitarle uso político”.
La reforma también aborda otro mecanismo que ha caracterizado la relación entre el Tesoro y el Banco Central en las últimas décadas: la utilización de reservas internacionales a cambio de letras intransferibles.
“Al BCRA se le sacaron los dólares para pagar deudas del Tesoro y se le dieron letras intransferibles”, remarcó Bausili.
De acuerdo a los fundamentos del proyecto, este mecanismo dejó en el activo del Banco Central letras intransferibles por aproximadamente 69.400 millones de dólares hasta abril de 2025. La propuesta busca clausurar esa opción y establece un régimen transitorio para el saneamiento del balance de la entidad.
“Eliminar la posibilidad de retirar las reservas del BCRA mediante letras intransferibles es lo que planteamos”, afirmó el presidente del Banco Central.
Bausili vinculó este punto a normas que existían durante la convertibilidad. “Retomamos los preceptos de la convertibilidad para que no se puedan introducir letras intransferibles sin el respaldo correcto”, aclaró.
El proyecto también modifica las condiciones para la destitución de los miembros del Directorio. La propuesta establece causales específicas de remoción y requiere que una decisión de este tipo sea aprobada por ambas cámaras del Congreso con una mayoría de dos tercios de los presentes.
“Queremos hacer más difícil la remoción de las autoridades del BCRA”, había anticipado Bausili. La meta declarada es disminuir la capacidad del Poder Ejecutivo de alterar la dirección de la autoridad monetaria, otorgándole mayor autonomía frente a los ciclos políticos.
Sin embargo, la reforma da inicio a un debate más profundo sobre el grado de autonomía que debe conservar el Banco Central. La propuesta descontinúa el mandato amplio establecido en 2012, que incluía estabilidad monetaria y financiera, empleo y desarrollo económico con equidad social, para centrarse en la preservación del valor de la moneda. También se eliminan herramientas de asistencia al sector público y se endurecen los procedimientos para la remoción de las autoridades.
Para el Gobierno, estas modificaciones buscan limitar la discrecionalidad política y evitar que el Banco Central se convierta nuevamente en una vía de financiamiento del déficit. La discusión que se presentará en el Congreso plantea precisamente si este blindaje refuerza la independencia y credibilidad de la autoridad monetaria o, por el contrario, limita herramientas que podrían ser necesarias en situaciones excepcionales.









