Felicitas Ordás, directora de un reconocido salón de belleza, resalta que más allá de elegir un corte que favorezca el rostro, es esencial ajustar la rutina de cuidado según el estado actual del cabello y prestar especial atención a las puntas.
“Lo ideal es cortar el pelo cada 6 u 8 semanas”, afirmó la experta. Detalló que no es necesario hacer un cambio de look drástico, sino mantener las puntas en condiciones para evitar que el cabello pierda forma y aparente un aspecto envejecido.
Una de las primeras señales de cambio es la sensación de pérdida de cantidad de cabello. La disminución en la densidad y el volumen puede hacer que el cabello luzca más fino, aunque la cantidad no haya tenido una disminución significativa.
Otro signo de estos cambios es que el cabello parece no crecer. Cuando la fibra capilar se debilita, puede romperse antes de alcanzar la longitud deseada. Las puntas abiertas también forman parte de este proceso y pueden contribuir a un aspecto más descuidado.
El color es otro aspecto notorio. Con la edad, la producción de melanina disminuye, lo que da lugar a las canas, que pueden modificar la textura del cabello, volviéndolo más áspero o poroso.
“Después de los 50, el pelo tiende a volverse más fino, seco y frágil”, explicó Ordás, quien atribuye estos cambios a las alteraciones hormonales que afectan tanto la densidad como la textura del cabello.
La pérdida de brillo puede hacer que el cabello se vea más apagado. Para contrarrestar esto, la especialista sugiere prestar atención a la hidratación y nutrición con productos que ayuden a mantener la elasticidad y la luminosidad.
También es recomendable proteger el cabello del calor y de los rayos UV, y evitar productos demasiado agresivos, con el fin de minimizar el desgaste de una fibra que con el tiempo se vuelve más vulnerable.
Para Ordás, la clave es mantener una frecuencia regular de cortes. Propone visitar la peluquería cada 6 u 8 semanas, aunque esto no implique necesariamente un recorte significativo de longitud.
“Si no se realizan cortes regulares, las puntas se abren, el cabello se quiebra y se pierde densidad visual”, aclaró. Esta situación puede ser más evidente cuando el cabello ya es más fino, ya que las puntas dañadas acentúan la percepción de falta de cuerpo.
El objetivo, entonces, no es realizar cortes cada vez más cortos, sino prevenir el deterioro desde las puntas, evitando que afecte la forma general del cabello.
Ordás también desafía la noción de que existe un único tipo de corte que todas las mujeres deben adoptar después de cierta edad. En sus declaraciones, sostuvo que “a partir de los 50 no hay cortes prohibidos” y que lo esencial es observar la textura, la densidad y el cuerpo del cabello.
Por lo tanto, una mujer que desea mantener el pelo largo no necesariamente debe cortarlo drásticamente al cumplir 50. Si el cabello está sano, puede conservar la longitud y trabajar en el corte para lograr movimiento y una apariencia más pulida.









