Esta advertencia se incluye en el Informe de Política Monetaria (IPOM) del segundo trimestre de 2026, donde la institución también identifica otras amenazas globales que podrían complicar el panorama económico local.
En el capítulo dedicado a los riesgos, el organismo financiero resalta que “el principal riesgo a futuro para este escenario es la prolongación del conflicto en Medio Oriente”. Aclaró que un incremento en las tensiones podría influir en Argentina a través de dos vías: “Una mayor debilidad de la demanda externa o condiciones financieras globales más restrictivas”.
El informe presta especial atención al mercado del petróleo y advierte que los factores que han logrado disminuir el impacto de la crisis energética comienzan a aflojarse. En este sentido, se sostiene que “el amortiguador que contuvo el shock inicial en términos de la inflación internacional —menores inventarios de crudo y la drástica reducción de las compras de petróleo por parte de China— se encuentra próximo a agotarse”.
En este contexto, el BCRA indica que las reservas mundiales de petróleo están en niveles muy bajos y que una eventual recuperación de la demanda china podría suprimir otros elementos que han contribuido a moderar los precios internacionales del crudo. Ante un nuevo brote de tensión, advierte que “la ausencia de ese colchón podría traducirse en alzas de precios”.
La entidad enmarca esta evaluación en un entorno internacional que considera más complicado para las economías emergentes. Según el IPOM, un menor crecimiento de los principales socios comerciales de Argentina disminuiría la demanda externa, mientras que un deterioro en el contexto financiero global podría encarecer el acceso al crédito.
Además de la situación en Medio Oriente, el Banco Central identificó otras amenazas que podrían modificar tanto el contexto económico internacional como el local. Entre estas, mencionó la posibilidad de la implementación de nuevas barreras comerciales, un riesgo que considera relevante en un marco de tensiones crecientes entre las principales economías, sobre todo entre EE.UU. y China.
Asimismo, destacó el potencial surgimiento de conflictos geopolíticos en otras regiones, que podrían generar movimientos hacia activos considerados refugios y endurecer las condiciones financieras para los mercados emergentes.
El documento también señala un riesgo asociado a los mercados tecnológicos, advirtiendo sobre posibles “correcciones abruptas en los mercados vinculadas a las expectativas sobre la inteligencia artificial”, un fenómeno que podría generar volatilidad en los mercados financieros internacionales.
Finalmente, el informe identifica riesgos relacionados con la situación fiscal de las principales economías. En este apartado, se indica que existen “vulnerabilidades fiscales globales que, ante presiones de gasto y altos niveles de deuda pública, podrían elevar los rendimientos soberanos y restringir el crédito internacional”.
Durante la presentación del informe, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que la entidad llega a este escenario en una posición más robusta en comparación con episodios anteriores. Destacó que “la acumulación de reservas y la recuperación de herramientas de política ofrecen un mayor margen de maniobra para mitigar el impacto de eventuales períodos de tensión.”









