Metalfor, dedicada a la manufactura de maquinaria agrícola, había solicitado recientemente al Ministerio de Trabajo de Córdoba la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), un mecanismo que permite renegociar condiciones laborales entre la empresa, el sindicato y el Estado durante una crisis financiera. Actualmente, Metalfor enfrenta deudas con 23 entidades bancarias y opera al 50% de su capacidad en sus instalaciones.
Santiago Luna, uno de los operarios despedidos, compartió su experiencia sobre esos momentos en la fábrica y explicó los signos que, según él, habían anticipado esta situación.
Luna destacó que Noetinger, con una población de aproximadamente 6.000 habitantes, raramente enfrenta situaciones como esta. Según su relato, el lunes, los supervisores entregaron un comunicado informando que la jornada laboral del martes se limitaría a seis horas y que las tres horas restantes no serían descontadas ni requeridas para ser recuperadas. Esto llevó a que, según Luna, “todos los operarios de la planta nos retiramos a las 12”.
Fue durante ese tiempo que comenzó a circular la noticia entre los trabajadores. Algunos recibieron mensajes de WhatsApp de una empleada del correo instándolos a acudir a la sucursal, donde encontraron las cartas documento de despido. “Esas mismas cuatro personas comenzaron a informar a los demás compañeros para que también se acercaran al correo”, relató Luna sobre cómo se propago la noticia entre el personal.
Al ser consultado sobre las razones aportadas por la compañía, Luna afirmó: “Con los que hablamos, nadie sabe nada”. Agregó que entre los propios trabajadores hay sospechas de que la información se maneja de manera reservada: “Es raro. O nadie quiere hablar o nadie sabe”.
Luna situó el inicio del deterioro en 2025, tras un 2024 en el que, a su criterio, Metalfor había destacado en ventas. “Ya en 2025, los primeros meses, nos empezaron a pagar en cuotas que se hicieron cada vez más extensas”, explicó.
Esta forma de pago se agravó en los últimos meses, con la empresa abonando cuotas de 50.000 pesos a cada operario con una frecuencia de entre dos y tres días. Este modelo generó una acumulación de deuda salarial: “Actualmente, nos deben casi el 60% del mes de mayo, la totalidad de junio y días de julio trabajados”.
Luna también subrayó otro indicador que, a su juicio, anunciaba el desenlace: el envío de piezas de la planta de Noetinger a las fábricas en Marcos Juárez, sede central de la empresa. “Están vaciando la fábrica poco a poco y nos damos cuenta de que algo está sucediendo”, describió.
En cuanto a la comunicación con la gerencia de la empresa, Luna fue contundente: “La verdad es que prácticamente no aparecen. No tenemos contacto con nadie, pero uno no es ciego y nota que la empresa está mal”. A partir de esta percepción, afirmó que parece haber un intento de desligarse de la planta en Noetinger: “Quieren desentenderse de lo que es Metalfor en Noetinger”.
Uno de los principales reclamos de los trabajadores está vinculado a un acuerdo anterior entre la empresa y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Luna explicó que existía un mecanismo preventivo de crisis firmado entre ambas partes que impedía a la compañía proceder con despidos o suspensiones durante su vigencia. “No cumplieron, despidieron a 36 personas sin previo aviso en plena feria judicial”, manifestó.
A su juicio, la secuencia de estos hechos no fue casual. “Esto lo han venido pensando. Hay muchas cosas raras y prácticamente estamos solos”, expresó, refiriéndose al sentimiento de abandono que sienten los trabajadores despedidos.
Luna trazó un paralelo con una situación similar del año anterior en la misma planta, donde la empresa había despedido a un grupo de empleados. “El año pasado despidieron a 25 trabajadores con entre 2 y 4 años de antigüedad. No hicieron lo que estamos haciendo ahora”, comentó, aludiendo a la decisión de los actuales despedidos de hacer pública su situación.
En contraste con aquel episodio, subrayó, esta vez se afectó a personal con mayor antigüedad: “Esta vez, hay personas con más de 20 años en la empresa. Es mucho más grave y nos hemos asesorado y decidido hacer ruido para que distintos medios se hagan eco”.
En este contexto, Luna detalló los pasos que buscan dar a continuación. “La intención del grupo de despedidos es lograr una intervención directa de las autoridades laborales de la provincia. Necesitamos llegar a Omar Sereno, el Ministro de Trabajo de Córdoba, para que nos ayude a que Metalfor nos pague lo que debe y nos indemnice como corresponde”, concluyó.









