Los investigadores, provenientes de Estados Unidos y cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista Cell Reports Medicine, han encontrado que las exerquinas —un conjunto de proteínas y metabolitos liberados en el torrente sanguíneo después de hacer ejercicio— son particularmente sensibles a la intensidad del mismo, actuando como mediadores clave de los efectos favorables en la salud que genera el ejercicio intenso.
Al analizar los cambios en la sangre de los participantes tras realizar ejercicios de diferentes intensidades, observaron que seis series de esprints de treinta segundos en bicicleta provocaron alteraciones en casi un cuarto de las proteínas analizadas de inmediato. En contraste, el ciclismo moderado y continuo durante noventa minutos tuvo un impacto notablemente menor sobre la composición proteica de la sangre. De hecho, el efecto fue inferior al que se registró en personas que corrían en una cinta a un ritmo similar.
El esprint ocasionó modificaciones en más de 200 metabolitos y un aumento inmediato de las proteínas que desempeñan un papel fundamental en el crecimiento de los vasos sanguíneos, remodelación de tejidos y en la señalización hormonal.
Los científicos también revelaron que las células adiposas humanas expuestas a la sangre obtenida post-esprint mostraron cambios significativos en la actividad génica, alterando la forma en que estas células procesan la energía, responden a hormonas y detectan la disponibilidad de nutrientes. En contraste, el ejercicio moderado no generó efectos similares, presentando una respuesta más tenue, y hasta tres horas después de finalizarlo no se observó en la sangre un incremento notable de ácidos grasos y proteínas de origen hepático, los cuales suelen surgir en respuesta a ejercicios de resistencia.
Al comparar las proteínas vinculadas al ejercicio con los datos de salud de más de 53.000 personas del Biobanco del Reino Unido, los investigadores hallaron que muchas de dichas proteínas estaban relacionadas con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
Particularmente notable fue la conexión entre menores riesgos de obesidad, diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos: de 33 proteínas vinculadas a un riesgo reducido, 32 presentaron alteraciones positivas tras el esprint en comparación con solo 3 que respondieron al ejercicio moderado.
Además, más de una cuarta parte de estas proteínas también se relacionaron con un envejecimiento biológico más lento.
“Ha sido sorprendente ver cómo solo unos minutos de ejercicio intenso pueden desencadenar una respuesta molecular significativa. Más llamativo aún es que este beneficio persista ocho semanas después de haber realizado ese ejercicio intenso, lo que sugiere que esta respuesta está intrínsecamente ligada al ejercicio intenso”, expresó uno de los autores, Luke Olsen, investigador en la Universidad Rockefeller.









