En la Ciudad Esmeralda, rodeada de frondosos bosques y parques, los veteranos de la selección belga lidiaron con la posibilidad de despedirse de los mundiales. De Bruyne (35), Thibaut Courtois (34), Thomas Meunier (34) y Romelu Lukaku (33) son figuras destacadas del plantel; el brazalete lo porta Tielemans, designado en septiembre, lo que generó ciertas dudas. Durante la Copa del Mundo de 2022 en Qatar, el equipo se desmoronó debido a problemas internos y la eliminación en la fase de grupos evidenció las divisiones. Este encuentro en Seattle los llevó a estar a un paso de repetir esa triste historia.
Sin embargo, fueron los referentes quienes enderezaron el rumbo, junto al nuevo capitán. Courtois, en un momento clave, se destacó al detener un remate de Sadio Mané, recordando su actuación en la final de la Champions League de 2022, lo que infundió confianza en el equipo. Lukaku logró marcar y luego Tielemans capitalizó un error del arquero Mory Diaw, anotando el gol del empate. De pronto, Bélgica pasó de ser una selección condenada a una aplanadora en el campo, manteniendo viva la esperanza mediante las intervenciones de Dodi Lukébakio, quien hizo temblar el travesaño, y resistiendo algunos momentos difíciles. La ejecución del penal de Tielemans, que tuvo su riesgo, cerró el relato de una victoria épica.
Celebraciones, lágrimas, abrazos y oraciones fueron las imágenes finales de una serie de eventos que comenzó con un complicado debut frente a Egipto, se intensificó tras el empate con Irán y se logró calmar con una abultada victoria sobre Nueva Zelanda, lo que permitió avanzar en el grupo. Antes del tercer encuentro, el capitán y sus compañeros se reunieron para establecer un plan: Bélgica no estaba dispuesta a enfrentar otro escándalo ni otra decepción en un Mundial. Fijaron como objetivo llegar a semifinales, un desafío ambicioso, pero la priotidad inmediata era vencer a Senegal.
Sin dividir al grupo, definieron roles que se evidenciaron en la convivencia y ayudaron a resolver la situación. Courtois asumió el liderazgo durante la mayoría de las conferencias de prensa, mostrando experiencia y cohesión en lugar de fractura. Su influencia fue clave para calmar las tensiones tras los dos empates iniciales, mientras se mostraba astuto para fortalecer los lazos entre los 26 jugadores, evitándose situaciones similares a las del pasado. Algunos, como De Bruyne, habían comenzado a expresar dudas respecto al estilo de García, aunque aceptaron las nuevas dinámicas tras perder el brazalete de capitán.
El cuadro de veteranos entendió que el Mundial 2026 era su última oportunidad. Cuestionar las decisiones, generar divisiones y alimentar rumores podría conducir al fracaso. Durante el partido contra Senegal, el capitán Tielemans perdió la calma, pero Lukaku intervino para tranquilizar el ambiente. Juntos, los protagonistas del partido que selló su épica victoria mostraron el fortalecimiento del equipo.









