Este fenómeno astronómico cubrió de oscuridad a una parte de Europa durante el atardecer y se inició en una remota área del Ártico ruso, según informaron desde la agencia espacial rusa Roscosmos.
Este fenómeno inusual comenzó alrededor de las 17:00 GMT en los extremos septentrionales de la Rusia continental, atravesando el hemisferio norte en dirección a Groenlandia, Islandia y España.
Islandia fue una de las regiones que experimentó la totalidad del eclipse, alcanzando su punto máximo a las 14:45 horas (hora argentina).
El recorrido del eclipse también abarcó varias áreas de España, donde aproximadamente 3000 personas se congregaron en el Castell de Montjuïc para disfrutar del evento, según comentó un argentino residente en España. Este lugar se convirtió en un sitio destacado para observar el fenómeno. La entrada al castillo incluía gafas homologadas y recomendaciones de seguridad para asegurar una observación responsable.
En España, el eclipse tuvo su punto más alto a las 15:30 horas (hora argentina), siendo visible en una franja diagonal que iba desde el noroeste atlántico hasta las islas Baleares en el Mediterráneo. Informes indicaron que en localidades como Burgos (norte), Tarragona (noreste) y Colmenar Viejo, cerca de Madrid (centro), la gente se reunió con sus lentes protectores para disfrutar de esta experiencia singular. Desde hace más de un siglo, la España peninsular no era testigo de un eclipse total, y aunque se prevé otro en menos de un año, muchos viajaron desde otras localidades para presenciar este.
La completitud del eclipse, cuando la Luna oculta el Sol, provoca una oscura penumbra, disminuye la temperatura y altera el comportamiento animal.
“Las aves empiezan a revolotear por todas partes, los perros ladran. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes alicientes de la totalidad”, indicó el astrofísico británico Graham Jones desde Fontanil de los Oteros, un pueblo en el norte de España.
Este espectáculo es efímero, ya que la fase de totalidad se extiende por menos de dos minutos en las zonas más favorecidas. Sin embargo, el fenómeno completo, desde que la Luna comienza a cubrir el Sol hasta que este vuelve a aparecer, dura casi dos horas.
El evento brinda a los científicos una oportunidad poco frecuente para investigar la atmósfera solar y su capa más externa, con la esperanza de desvelar los secretos de los vientos solares y el campo magnético de nuestra estrella.
En Reikiavik, Islandia, que no había presenciado este fenómeno desde 1433, el divulgador científico y astrónomo Saevar Helgi Bragason expresó su entusiasmo, asegurando que había estado “más de diez años esperando” para vivir “la noche más breve, repentina, hermosa, única y, esperemos, más memorable” de sus vidas.
A pesar de que el cielo nublado y la lluvia complicaron la visibilidad del espectáculo, miles de personas aún se sumieron en la total oscuridad cuando el Sol se escondió tras la Luna.









