Mientras la cámara enfocaba a los jugadores de Boca antes del saludo entre los equipos, Montero, en compañía de los juveniles Dylan Gorosito y Leonel Flores, levantó su mano derecha y flexionó varias veces su dedo índice, manteniendo contacto visual con el lente. Muchos interpretaron que el gesto simulaba el disparo de un arma, pero la realidad es diferente: hace algún tiempo, Montero compartió que ese es el gesto que utilizó para establecer un código con su hija y la hinchada de Millonarios de Bogotá, quienes lo adoptaron como propio durante su paso por el club.
A pesar de no haber sido notorio por este gesto durante su tiempo en Vélez, donde ganó la Supercopa Argentina, ahora lo incorporó al inicio de su ciclo en Boca, que pagó 4 millones de dólares por su pase. Montero fue parte de la selección colombiana en la Copa del Mundo, donde ocupó el rol de suplente de Camilo Vargas en el torneo, que culminó para su equipo en octavos de final tras ser eliminado por Suiza. En su trayecto por Millonarios, desde 2022 hasta 2025, conquistó tres títulos. Anteriormente, jugó en Sao Caetano de Brasil, San Lorenzo de Almagro, Cúcuta Deportivo y Deportes Tolima, donde ganó otros dos campeonatos. Durante su carrera, tuvo una breve coincidencia con Sebastián Villa en 2018, justo antes de que el extremo fuera transferido a la Ribera.
El arquero ha captado la atención en otras ocasiones por motivos no relacionados directamente con el fútbol; por ejemplo, tras la celebración de su última conquista con Tolima, al abrazar y levantar al árbitro Carlos Ortega, quien lo amonestó por ese acto. También ha sido criticado por algunos aficionados rivales a raíz de ciertas celebraciones, que él aclaró que no tenían intención negativa.
“Lo cierto es que todo sucedió muy rápido. Pero disfrutando cada momento que se puede presentar y con la gente también. Ganar siempre es positivo para mejorar, crecer y ganar confianza. Espero que sigamos acumulando victorias”, expresó Montero después del partido, quien no pudo estar disponible para el debut ante Sarmiento de Junín en cancha de Newell’s en la Copa Argentina la semana pasada.
Su mejor intervención ocurrió en el primer tiempo, mientras el marcador aún estaba en cero. Martín Sarrafiore lanzó un potente remate de zurda desde la frontal del área, a quemarropa, lo que obligó al arquero a despejar con un notable reflejo. Este momento le valió los aplausos del público, que había comenzado a reconocerlo desde su aparición en el túnel para la entrada en calor.
La decisión de Juan Román Riquelme de contratar a Montero se dio años después de que Óscar Córdoba, poco después de asumir como directivo del club a finales de 2019, lo recomendara. Córdoba había mencionado al destacado arquero de 2,02 metros, quien ya llamaba la atención en Deportes Tolima en la liga colombiana. Ante la ausencia de Agustín Marchesín por una lesión de rodilla y ante las inseguridades de Leandro Brey, la dirigencia azul y oro optó por invertir en un nuevo arquero con la esperanza de obtener resultados inmediatos.









