El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA estima un 2% de inflación para julio, mientras que para agosto proyecta un 1,8%, cifra que se mantendría estable durante el resto del año.
Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) seguirá una tendencia a la baja, cerrando 2026 alrededor del 25%, y pronostica que la inflación anual sólo descenderá a un dígito en 2028.
Ricardo Delgado, director de Analytica, prevé una inflación del 1,8% para julio, lo que se alinea con el comportamiento del mes anterior. Según Delgado, los datos del índice de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reflejan una moderación en los precios de los alimentos, junto con un comportamiento estable en los combustibles y un ajuste tarifario similar al de junio.
Rocío Bisang, economista de GMA Capital, pronostica un IPC superior, del 2,1%. Ella sugiere que la aceleración refleja diversas causas, señalando que la estacionalidad del mes, marcada por el aguinaldo y las vacaciones de invierno, tiende a incrementar el indicador. Además, añade que el tipo de cambio tuvo un leve incremento del 3,7% en junio, lo que podría haber influido en los precios.
Bisang también anticipa que los servicios regulados contribuirán a un aumento del IPC, destacando los ajustes en tarifas de gas y agua (3%), así como en el transporte público, que incluyen subtes y colectivos (4,1%) y trenes (8,5%).
El informe más reciente de C&T Asesores Económicos resalta que la variación de precios ha ido desacelerándose, cerrando junio más cerca del 1,5%, lo cual podría resultar en una menor inflación para julio. Sin embargo, advierte que los rubros vinculados al turismo podrían experimentar un aumento debido a las vacaciones de invierno.
Anastasia Daicich, directora de Qualy Consultora, espera que la inflación de julio alcance el 2%. A su juicio, el aumento general de precios se ve impulsado fundamentalmente por el transporte, reflejado en las subas del subte (4,1%), del colectivo (4% en el AMBA y 4,76% en el Conurbano) y de los trenes (8,6%).
Asimismo, destacan los incrementos del 3% en los servicios de gas y agua, junto con un aumento estacional en el precio de las verduras, que ya había subido un 10,4% en junio.
Contrariamente, los precios de los alimentos, excluyendo productos frescos, han mostrado una notable desaceleración, con un promedio de variación en supermercados que pasó del 2,8% al 1,5%. La variación en las tarifas de energía eléctrica se mantuvo estable en 1,5% por tercer mes consecutivo, gracias al apoyo de los subsidios, aunque el consumo débil por la pérdida de poder adquisitivo también impacta.
Desde Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina estima un 1,9% de inflación para junio, cree que esta cifra podría reflejarse en julio y advierte sobre la posibilidad de reajustes de precios durante las vacaciones invernales.
Adicionalmente, el economista menciona la incertidumbre sobre lo que ocurrirá con los precios de los combustibles. Aunque se anticipaba un descenso, el aumento del precio internacional del petróleo podría alterar esta expectativa.
La consultora 1816 indica que la velocidad de desaceleración de los precios al consumidor dependerá en parte de las decisiones de YPF, que tiene una cuota de mercado superior al 50% en combustibles. Se estima que los precios deberían bajar aproximadamente un 16% para alinearse con la reducción de precios internacionales, lo que tendría un impacto directo en el IPC de alrededor de 0,65 puntos porcentuales.
Según 1816, durante un período, la nafta se vendió a precios inferiores a los que correspondían, y el exceso actual podría actuar solo como una compensación para los refinadores y expendedores. “Si el objetivo del Gobierno es compensar todo el congelamiento, la nafta debería mantenerse en los precios actuales hasta mediados de noviembre”, agregó.









