Las proyecciones siguen siendo optimistas. Recientes relevamientos privados han mostrado una dinámica controlada en diversos rubros, aunque junio también presenta incrementos en sectores que impactan directamente en el presupuesto de los consumidores, tales como alimentos y educación.
El principal interrogante radica en si la desaceleración observada en los meses anteriores podrá mantenerse, o si ciertos ajustes acabarán reflejándose en el índice general.
En este contexto, Orlando J. Ferreres & Asociados ha publicado su Estimación de Precios Minoristas (IPC-OJF) correspondiente a junio.
La consultora ha señalado que la inflación se situó en un 2,1% mensual, inferior al 2,3% estimado para mayo. En comparación anual, la inflación alcanzó un 31,4%, mientras que el acumulado del primer semestre se eleva al 16,2%.
Esta nueva proyección respalda la idea de una desaceleración gradual del índice general, en consonancia con las expectativas que el propio Gobierno ha estado comunicando en las últimas semanas.
El antecedente más reciente es un factor a considerar. Para mayo, Ferreres había previsto una inflación de 2,3%, mientras que el INDEC reportó finalmente una variación de 2,1%, lo que significó dos décimas por debajo de dicha proyección. En este sentido, el nuevo relevamiento vuelve a ofrecer una aproximación privada al dato oficial que el organismo estadístico dará a conocer en las próximas semanas.
Sin embargo, un aspecto que se destaca en este resultado es la inflación núcleo, que excluye los precios regulados y estacionales y que suele ser utilizada por el equipo económico para evaluar tendencias de fondo. Este indicador creció un 2,1% durante junio, contrastando con el mes anterior, donde había sorprendido con una notable desaceleración hasta el 1,4%. En esta ocasión, volvió a acelerar y se alineó con el índice general.
Aunque esto no necesariamente indica un cambio de tendencia, pone de manifiesto una interrupción en la mejora observada el mes anterior, lo cual podría ser un dato de interés para el Ministerio de Economía.
En términos interanuales, la inflación núcleo mostró un aumento del 28,3%, y un acumulado del 14,9% en los primeros seis meses del año.
El informe también indica que la categoría de Educación lideró las subas de junio con un incremento del 4,0%, seguida por Alimentos y bebidas, que avanzó un 3,1%. A continuación se posicionaron Esparcimiento con un 2,8% y Vivienda con un 2,3%.
En los demás rubros, Salud experimentó una suba de 1,7%, Bienes varios incrementó un 1,4%, Transporte y comunicaciones creció un 0,9%, Indumentaria aumentó un 0,4%, mientras que Equipamiento y funcionamiento del hogar se mantuvo sin variaciones durante el mes.
Por componentes, los bienes y servicios estacionales se elevaron un 3,2%, mientras que los precios regulados crecieron un 1,9%.
Este comportamiento ayuda a entender por qué, a pesar de los incrementos observados en algunos sectores de alta incidencia, la inflación general volvió a desacelerarse en comparación con el mes anterior. La estimación de Ferreres se suma a otros relevamientos privados que anticipan una continuidad en el proceso de moderación de precios. No obstante, el comportamiento de la inflación núcleo presenta esta vez una señal diferente: el indicador clave para medir la tendencia de fondo ya no profundizó su desaceleración y se alineó nuevamente con el índice general.









