El descontento creció notablemente entre los sindicatos en los últimos días. El Ministerio de Capital Humano ha comenzado a convocar a gremios y empresas para renegociar convenios colectivos bajo el paraguas de la reforma laboral, lo que ha encendido las alarmas. “Está claro que la situación no da para más… Si se caen los convenios, habrá un mayor descontento entre los trabajadores, especialmente si comienzan a perder derechos, lo que indudablemente provocará más conflictos…”, advirtieron colaboradores cercanos a Juan Carlos Schmid, titular de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT). No son los únicos que anticipan un clima tenso en los próximos meses.
Para abordar esta problemática, la CGT recibirá a la CATT y a confederaciones que representan a sindicatos de la industria, la alimentación y la energía este miércoles a las 11. Se evaluarán diversas alternativas para un plan de lucha. Juan Pablo Brey, representante de los aeronavegantes, confirmó que desde la CATT se presentará la propuesta del “paro a la francesa”. Este método implica escalonar las medidas de fuerza entre diferentes gremios a lo largo de varias semanas, similar a las acciones de sus colegas franceses frente a la reforma previsional del presidente Emmanuel Macron. Así, un día podría haber un paro del transporte, otro de los bancarios, y a la semana siguiente de la educación, continuando de esa manera con otras actividades.
Desde la CGT han descartado la posibilidad de un paro general, aunque están considerando otras medidas ante los desafíos que plantea la reforma laboral. La opción “francesa” está siendo discutida por la cúpula de la central sindical, que se siente fortalecida por el apoyo obtenido en la última reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Aceptan que el descontento crece por el estancamiento de salarios y la aplicación de la reforma laboral, pero consideran que las condiciones actuales no son propicias para convocar a un paro general. En particular, subrayan la dificultad de asegurar la adhesión de sindicatos clave, como la UTA y La Fraternidad (Trenes), que enfrentan presiones del Gobierno, incluida la posibilidad de multas millonarias por desobedecer conciliaciones obligatorias impuestas por la Secretaría de Trabajo.
Otra de las razones que juegan en contra de un paro general es su efecto efímero. Aunque pueda paralizar el país en un día, las actividades retoman su curso rápidamente, especialmente en el contexto de un Gobierno que se muestra poco dispuesto a dialogar con los sindicatos, como es el caso de la administración de Javier Milei. “No es suficiente con un paro. Se necesita un plan sostenido en el tiempo que incluya a otros sectores de la sociedad también afectados por el ajuste”, aseveró Brey.
Mientras el triunvirato mantiene cierta incertidumbre, anticipan que en breve se adoptarán nuevas medidas para recuperar la iniciativa tras los reveses judiciales, que han resultado en la desestimación de los recursos presentados por la CGT contra la reforma laboral. “Pronto habrá novedades”, comentó una fuente cercana a Jorge Sola, uno de los líderes del triunvirato. En la reunión del miércoles no se tomará una decisión definitiva, pero la próxima semana está programada una reunión del Consejo Directivo Nacional, que es el único órgano con poder para convocar a medidas de fuerza. ¿Se podría convocar un paro en francés? Quizás sea el momento de renovar las estrategias en el reclamo sindical.









