El descenso mensual al 2,6% estuvo alineado con las expectativas del mercado, aunque algunas consultoras pronosticaban una caída mayor. Entre los datos que han generado un panorama más optimista destacan dos: el índice de alimentos y bebidas avanzó un 1,5%, muy por debajo de los registros de meses anteriores, y la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales, creció un 2,3%, es decir, menos que la inflación general. Este último porcentaje representa el menor dato desde octubre.
La economista María Castiglioni anticipó que “los datos del relevamiento de precios de C&T para lo que va de mayo muestran una moderación. El fin del pico estacional de educación e indumentaria juega un rol importante. La moderación de alimentos y bebidas es otro factor”.
Entre los factores que podrían contribuir a una nueva disminución en mayo están las rebajas del “Hot Sale” y el limitado ajuste en los precios de combustibles. “Con esta información, la inflación del mes podría ubicarse en torno al 2,2%”, concluyó. Algunos analistas, más optimistas, como Fernando Marull, estiman que la suba podría situarse entre el 2% y el 2,1%.
Desde Adcap, señalaron que en abril “el dato nacional finalmente se ubicó ligeramente por encima del consenso, lo que sugiere que el pass-through de los ajustes de precios regulados y combustibles habría compensado parcialmente la moderación observada en alimentos y otros componentes volátiles”.
“El dato de abril -agregaron- sigue siendo consistente con una moderación gradual de la inflación, pero no con una convergencia clara hacia niveles cercanos al 2%”. En este sentido, Adcap consideró que la próxima etapa de desinflación será “más compleja”, en especial debido a los ajustes de precios relativos y la inercia inflacionaria, que continúan limitando la velocidad de desaceleración.
Por otro lado, un informe de LCG confirmó que en la segunda semana de febrero los precios de los alimentos experimentaron una disminución del 0,8%, lo que refuerza la expectativa de desaceleración para este mes. Además, la decisión de YPF de incrementar solo un 1% el precio de los combustibles y de congelar los mismos por 45 días también ha eliminado uno de los potenciales riesgos de aumento.
La incógnita ahora radica en si será posible sostener el proceso de desinflación en junio y julio, lo que ya parece representar un reto considerable. Se proyecta que el año culminará cercano al 31,5% registrado en 2025.
Mientras tanto, el Gobierno está implementando diversas medidas para fomentar una reducción adicional. La estabilidad cambiaria es crucial para equilibrar los precios. Asimismo, la base monetaria ha disminuido un 5% en lo que va del año, a pesar de que la inflación acumulada es del 12%. Esto implica que en términos reales hay casi un 17% menos de pesos en circulación en comparación con finales de 2025.









