A partir de la Semana Santa, los principales centros comerciales al aire libre de Mar del Plata presentan un panorama desolador, con muchas persianas bajas y carteles de ‘se alquila’ en diversas áreas de la ciudad. Según un estudio de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), un 8% de los comercios actualmente están clausurados. El análisis, llevado a cabo sobre aproximadamente 2,400 locales, evidencia que más de 200 espacios comerciales se encuentran vacíos en corredores clave, lo que ha alertado al sector.
No obstante, los efectos de esta situación no son homogéneos. Los lugares más impactados incluyen avenidas como Juan B. Justo, 12 de Octubre, Talcahuano y Alberti, donde la baja en la actividad comercial es más palpable.
En contraste, áreas consideradas “premium”, como Güemes, la peatonal San Martín, Rivadavia y Alem, demuestran una mayor actividad, con una rotación más ágil de inquilinos y un tránsito más rápido en la ocupación de los locales vacantes, según reporta un sitio local.
Previo a la llegada de esta realidad, el sector inmobiliario ya anticipaba estas dificultades. Francisco Valencia, representante del Colegio de Martilleros, había señalado que muchos dueños de comercios contemplaban abandonar sus locales si las ventas durante la temporada y la Semana Santa no lograban cubrir los costos operativos.
Los sectores más dañados son el de indumentaria y joyería, que sufren debido a la disminución en el consumo, acentuada por un contexto recesivo. Además, se observa un cambio estructural hacia las compras online, lo que está obligando a muchos comerciantes a cerrar sus tiendas físicas.
Como respuesta a este desafío, surgen nuevas estrategias. Los “showrooms”, espacios más pequeños o situados en pisos superiores, están ganando popularidad como una opción más asequible, complementada con ventas a través de plataformas sociales como Instagram y Facebook. A su vez, se observa un crecimiento en la logística de última milla, con empresas que priorizan los depósitos y la distribución para el comercio online, dejando en segundo plano la exhibición física de productos.
Para mitigar el riesgo de tener locales vacíos, propietarios de inmuebles han comenzado a renegociar contratos, incluso aceptando precios que no alcanzan a reflejar la inflación actual o manteniendo condiciones anteriores. El objetivo final es sostener a los inquilinos y evitar la rotación constante.
Sin embargo, la conjunción de la recesión económica y la transformación en los hábitos de consumo sigue desafiando al comercio tradicional marplatense, que se halla inmerso en un proceso de transformación profunda en su forma de operar y ocupar los espacios comerciales.








