La administración de Javier Milei ha abierto un nuevo frente de conflicto con los sectores gremiales al impulsar una profunda reforma del empleo público. Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), manifestó un rechazo categórico a la iniciativa, calificando la situación de “alerta máxima”. El núcleo de la disputa reside en la contraposición entre la búsqueda de eficiencia administrativa del Ejecutivo y la salvaguarda de los derechos laborales que el sindicato considera bajo amenaza.
Los puntos clave de la reforma: El esquema de Sturzenegger
Bajo la órbita del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, liderado por Federico Sturzenegger, la propuesta oficial apunta a una reconfiguración estructural de la Administración Pública Nacional. Los ejes centrales contemplan una revisión de los mecanismos de ingreso, la implementación de evaluaciones de desempeño vinculadas a la estructura salarial y una mayor flexibilidad en la movilidad de los agentes entre distintas dependencias. Según el Gobierno, estas medidas buscan dinamizar la carrera administrativa y optimizar el gasto público mediante el rendimiento individual.
La postura del gremio: Entre el rechazo y la negociación
Si bien ATE ha fijado un límite infranqueable ante cualquier medida que implique una regresión en materia de derechos, Aguiar ha mostrado una veta pragmática al señalar que el gremio no se opone de forma absoluta al diálogo. La organización sindical se manifiesta dispuesta a discutir una actualización del régimen laboral siempre que el foco se desplace hacia la regularización de trabajadores precarizados, la recomposición de salarios —que definen como “de hambre”— y la agilización del sistema de promociones, incluyendo una reducción del período de prueba actual de 12 meses a solo tres.
El argumento de fondo: Incumplimiento y estabilidad
El análisis del dirigente gremial va más allá de la coyuntura, apuntando a lo que denomina la “industria del incumplimiento” estatal. Aguiar sostiene que gran parte de las herramientas que el Gobierno intenta presentar como innovaciones, como los concursos y las evaluaciones, ya están presentes en el Convenio Colectivo de Trabajo 214/06. Para ATE, la crisis del empleo público no deriva de una normativa obsoleta, sino de la falta de aplicación de las reglas vigentes por parte del propio Estado, reafirmando que la estabilidad y los derechos adquiridos no pueden ser la variable de ajuste de la transformación estatal.









