Es común encontrar manzanas, bananas, tomates, papas, cebollas y otros productos frescos a escasos metros de la puerta de ingreso.
Una de las razones primordiales es que los supermercados buscan dejar una primera impresión que esté asociada a la frescura de los productos.
Los colores vibrantes, los aromas característicos y la diversidad de frutas y verduras crean un ambiente atractivo desde el primer instante en que el cliente cruza el umbral.
Además, este espacio funciona como una especie de bienvenida y ayuda a establecer el ritmo del recorrido dentro del supermercado. Las principales justificaciones para esta distribución incluyen:
Además del atractivo visual, existe un componente práctico: muchos de estos productos requieren ser manipulados con cuidado.
Por otro lado, al estar en los primeros metros del local, son de los primeros artículos que el cliente puede ver e incorporar a su carrito de compras.
La organización de un supermercado está diseñada para que el cliente pueda orientarse dentro del espacio y localizar distintas categorías de productos. Por esta razón, la sección de frutas y verduras suele ocupar un área amplia y fácilmente reconocible. A diferencia de una góndola convencional, requiere espacio para exhibir productos a granel, así como cajones, canastos y una variedad diversa.









