“Hacía calor, pero no un calor loco. Siento que era bastante tolerable jugar. Realmente no fue nada contra el calor, nada contra el clima. Fui solo yo hoy, pero pasa”, comentó el europeo, al intentar minimizar el impacto de las difíciles condiciones en París.
A pesar de su desilusión, Sinner se mostró sorprendentemente abierto al describir el sufrimiento que experimentó en la cancha principal, mientras el talentoso Cerúndolo prolongaba el desenlace del partido. El jugador italiano empezó a sentir el efecto del agotamiento y se fue quedando sin respuestas ante la mirada del público.
“Empecé a sentirme muy mareado. Muy bajo de energía”, confesó Sinner con sinceridad. Esta declaración encendió las alarmas en su círculo cercano, evidenciando que la presión ejercida por el argentino lo llevó a su límite físico y mental.
En consonancia con su relato, el máximo favorito al título admitió que tuvo que recurrir a una táctica inusual y desesperada para intentar prolongar el partido. Sinner cedió el penúltimo set de manera deliberada con la esperanza de reservar un poco de energía para el decisivo quinto set.
“El cuarto set lo dejé ir un poco tratando de tener un poco más de energía en el quinto, pero no pude mantenerlo. Luego todo fue un poco cuesta abajo”, explicó Jannik sobre el desliz que facilitó al argentino inclinar la balanza a su favor.
Lejos de mostrar frustración por la derrota, la estrella del circuito masculino tomó un momento para reconocer el brillante desempeño de Juan Manuel Cerúndolo, quien mantuvo una alta intensidad que le impidió a Sinner reaccionar en la superficie de arcilla francesa.
“Felicitaciones a él, jugó un partido muy sólido, especialmente también al final”, concluyó Sinner, rindiéndose ante el talento del zurdo de 24 años. El triunfo de Cerúndolo se convierte en una hazaña memorable para el tenis argentino, y las palabras del número 1 enfatizan aún más su impresionante logro en la capital francesa.









