En la conferencia de prensa correspondiente a su tradicional informe “Perspectivas de la economía mundial” de julio, la subdirectora del Departamento de Estudios del FMI, Petya Koeva Brooks, destacó que se ha reanudado el proceso de desinflación y se estima que avanzará de manera gradual, logrando situar la inflación en un 25% para finales de 2026.
Brooks también comentó que, en este contexto, se anticipa que la política fiscal restrictiva y las mejoras en el marco monetario facilitarán la reducción de la inflación hacia un solo dígito para finales de 2028. Aunque los altos precios de la energía han generado un aumento temporal en la inflación, se prevé que la expectativa de precios del petróleo más bajos en el futuro apoyará el proceso de desinflación.
Recientemente, la inflación en Argentina mostró una desaceleración por segundo mes consecutivo, registrando un aumento del 2,1% en mayo, lo que lleva el acumulado en los primeros cinco meses del año a un 14,7%. Se espera que el próximo dato nacional del Indec se revele el martes próximo.
La subdirectora del FMI también indicó que la actividad económica real en Argentina creció un 0,7% en el primer trimestre. Se prevé que el crecimiento se acelere en la segunda mitad del año, impulsado en parte por las exportaciones primarias y una recuperación en inversión y construcción.
El FMI mencionó que los riesgos que afectan las proyecciones de crecimiento global están más equilibrados que en el informe anterior de abril, subrayando que “la economía mundial en su conjunto soportó el impacto de la guerra mejor de lo que se temía”.
En cuanto a las proyecciones de crecimiento global, el organismo ajustó levemente a la baja su expectativa para el presente año (3%) y al alza en 0,2 puntos para 2027, elevándola a 3,4%.
El informe también proyecta un crecimiento de 2,4% para Brasil este año, aumentando en 0,5 puntos respecto al informe anterior, y 2,2% para el próximo año. En contraste, las expectativas económicas para México fueron reducidas, previéndose un aumento de solo 1,2% en 2023 y 1,9% en 2024.
El FMI explicó que la desaceleración moderada a nivel global tiene como causa los efectos de la guerra en Medio Oriente, aunque se compensa en parte por el crecimiento impulsado por la demanda en el ciclo tecnológico mundial, que se beneficia de los avances en inteligencia artificial.
El organismo destacó que “los exportadores de energía fuera de la zona de conflicto se benefician de términos de intercambio favorables, mientras que las economías que prosperan tecnológicamente experimentan más actividad, aunque sean importadoras de energía”.
En semanas recientes, el FMI había señalado que Argentina fue uno de los países que “resistió bien” al impacto del conflicto en Medio Oriente, dado que es un “exportador neto de energía”. No obstante, advirtió que existe una gran incertidumbre ante la posibilidad de una reactivación del conflicto, lo que podría intensificar la volatilidad de los precios de las materias primas y afectar las condiciones financieras.
A nivel mundial, el organismo anticipa que la inflación general aumentará de 4,1% en 2025 a 4,7% en 2026, y luego descenderá a 3,9% en 2027. Estas proyecciones revelan una ligera revisión al alza desde abril y reflejan que la tendencia desinflacionaria observada desde principios de 2024 ha mostrado signos de estancamiento. Aunque los riesgos para las perspectivas son más equilibrados que en abril, siguen presentando una inclinación a la baja.
El informe también subraya que las perspectivas económicas globales son moldeadas por fuerzas que operan en direcciones opuestas, siendo la guerra en Medio Oriente una de ellas, y los impactos positivos de los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, la otra.
Por último, el FMI recomendó establecer como prioridades de política económica la necesidad de “restablecer la estabilidad de precios”, apuntando a una comunicación clara, la independencia de los bancos centrales y una sólida supervisión financiera, mientras se reconstruyen los márgenes de maniobra fiscales.









