A pesar de las tensiones y las desavenencias persistentes, se están dando los primeros pasos hacia un deshielo diplomático entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. El canciller Pablo Quirno descartó la posibilidad de un quiebre en las relaciones con Brasil, el principal socio comercial de Argentina, evitando a su vez realizar nuevos ataques. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, se comunicó que Julio Bitelli, el embajador en Buenos Aires, regresará al país tras ser convocado por el gobierno de Lula debido a las declaraciones de Milei, aunque aún no se definieron plazos específicos para su retorno. El sábado, durante una convención del Partido Liberal en San Pablo, Milei provocó una fuerte reacción al calificar a Lula da Silva de “ladrón” y “presidiario”. El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó los comentarios como una “provocación sin precedentes”, llamando a Bitelli de vuelta y presentando una carta de queja al embajador argentino, Daniel Raimondi. Otros funcionarios brasileños también elevaron la tensión, con el ministro de Hacienda, Dario Durigan, tildando a Milei de “payaso”, y el vicepresidente Gerardo Alckmin criticando sus declaraciones como “lamentables” y dañinas para Argentina. Lula, en cambio, adoptó un tono irónico al ser consultado sobre Milei, preguntando: “¿Quién es ese tipo?”. El partido oficialista PT, por su parte, presentó una demanda para investigar el financiamiento del viaje de Milei, aunque desde la Casa Rosada se aclaró que se trató de un viaje “oficial” por la visita de la delegación argentina al gobernador de San Pablo, Tarcisio Freitas. Desde Brasilia, se indicó que la intención es reducir la tensión del conflicto, confirmando el retorno de Bitelli, aunque sin establecer una fecha exacta. Milei, en declaraciones a una emisora, acusó al gobierno brasileño de ser responsable del 25% de la campaña anti-Argentina en redes sociales durante la Copa Mundial. Funcionarios argentinos comentaron que existe una intención de buscar un adversario en el oficialismo brasileño, recordando incidentes de insultos por parte de Lula y otros funcionarios hacia el Presidente argentino sin que se respondiera. Esta mañana, Quirno adoptó un tono conciliador, afirmando que “no hay ninguna posibilidad de ruptura en las relaciones”. El canciller, que regresó de Perú junto al Presidente, donde asistieron a la jura de Keiko Fujimori, afirmó que no se prevé convocar a consultas a Raimondi, y destacó que, aunque existen “diferencias ideológicas y políticas”, cada país toma sus propias decisiones. Quirno reafirmó su aprecio por el embajador Bitelli, expresando la esperanza de su retorno inmediato para continuar con la agenda bilateral. Desde Brasilia, se recibieron las declaraciones del canciller argentino como un signo positivo de distensión. En Lima, Quirno y Milei estuvieron en presencia del canciller brasileño, Mauro Vieira, aunque no hubo un contacto público registrado entre Milei y su comitiva con los funcionarios brasileños. Ayer, al ser consultado sobre posibles contactos para calmar los ánimos, un portavoz argentino prefirió no hacer comentarios al respecto, destacando que existe una falta de afecto entre Lula y Milei, pero que la agenda comercial se mantiene. Además, se minimizó la convocatoria a Raimondi, considerándola una carta de reclamo habitual en este tipo de situaciones, y se expresó la expectativa de gestos de distensión, reconociendo que la tensión actual puede reavivarse en el contexto de la campaña electoral de Lula y los enfrentamientos verbales con Milei.









