Kank Australis fue nombrado por el Museo Argentino de Ciencias Naturales y es el resultado de una campaña de excavación que se inició en 2018. Este trabajo enfrentó diversos desafíos, particularmente las inclemencias del tiempo. Una de las piezas más completas, una vértebra cervical, fue desenterrada justo antes de que una intensa tormenta de nieve forzara a los paleontólogos a suspender la expedición.
“Al principio no estábamos seguros de qué tipo de reptil se trataba, ya que la vértebra aún estaba embebida en la roca. Luego de extraer todo el sedimento, reconocimos que se trataba de un raptor”, comentaron los investigadores implicados en el proyecto.
El fósil descubierto incluye restos fragmentarios como vértebras, dientes y huesos del pie, y exhibe características distintivas que le permiten ser clasificado como una nueva especie. Se trataba de un dinosaurio de tamaño mediano, comparable a un ave de dos metros, similar en dimensiones a un ñandú.
El nombre Kank combina dos referencias significativas: “Kank” se refiere al “ñandú anciano”, que, según la mitología Aonikenk, dejó su huella en el cielo formando la constelación Choiols, conocida como Cruz del Sur, mientras que “australis” proviene del latín y significa “del sur”, reflejando la ubicación de su descubrimiento.
Los dientes del Kank presentan pequeñas crestas que sugieren que podría haber tenido una dieta basada en peces, lo que indica un modo de caza diverso. Además, la estructura de su vértebra cervical muestra características adaptativas que permitirían un movimiento del cuello avanzado, similar al de ciertas aves modernas como las garzas.
“Estas características son especialmente importantes en aves actuales que mueven el cuello de manera compleja, como las garzas, lo que indica que Kank podría ser un pescador activo. Esto contradice las representaciones de raptores como depredadores ágiles, como se suele hacer con sus contrapartes del hemisferio norte”, señalaron los expertos del Conicet.
Los unenlágidos son un grupo de dinosaurios relacionados con los velociraptores, pero que se encuentran exclusivamente en el hemisferio sur. La mayoría de las especies conocidas hasta la fecha provienen del norte de la Patagonia.
El descubrimiento, que ha sido publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, es crucial ya que amplía el registro de estos dinosaurios hacia el extremo sur del continente. “Este hallazgo llena un vacío geográfico muy importante y nos ayuda a entender cómo se distribuían estos animales en el sur de Sudamérica y su conexión con parientes hallados en la Antártida”, indicaron los investigadores.
Durante la época en que vivió Kank, la Cordillera de los Andes no existía y el paisaje estaba caracterizado por ríos, lagunas y densa vegetación. En la misma área donde se encontraron los restos del Kank, se han hallado fósiles de peces, ranas, tortugas, serpientes, mamíferos, así como otros dinosaurios, incluyendo el gran carnívoro Maip macrothorax y el largo Nullotitan glaciaris.
“Este contexto permite reconstruir un ecosistema diverso y complejo en el sur de la Patagonia hace aproximadamente 70 millones de años, poco antes de la extinción masiva que acabó con los grandes dinosaurios”, añadieron los investigadores del Conicet.
Los avances en la comprensión de este sitio son el resultado de expediciones realizadas desde 2018 por equipos de investigadores, becarios y técnicos del Conicet, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, de la Fundación Félix de Azara, y en colaboración con científicos del Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tsukuba, Japón.








