El Consejo Directivo se reunirá a las 14 horas en Azopardo 802, donde se abordarán las “acciones gremiales” que se implementarán contra el Gobierno de Javier Milei. Durante una reunión reciente entre el triunvirato de la CGT y las confederaciones sindicales de diversos sectores como la industria, el transporte y la alimentación, se delineó con mayor claridad la propuesta de un plan de lucha “sectorial y a largo plazo”, inspirado en las manifestaciones en Francia contra la reforma de pensiones de Emmanuel Macron.
Las acciones planteadas por los promotores incluyen volanteadas en lugares públicos, paros alternados en el transporte y la industria, así como movilizaciones a varios ministerios, desembocando en una “gran protesta nacional”, en alusión al quinto paro general de la CGT desde el 10 de diciembre de 2023.
El “modelo francés” ha sido defendido por Juan Carlos Schmid, presidente de la Confederación de Trabajadores del Transporte, y por otros dirigentes del sector, quienes consideran que realizar paros generales de forma aislada ha perdido efectividad. La estrategia de alternar paros en distintos sectores podría mantener el conflicto a lo largo de meses, evitando que los trabajadores pierdan semanas de salario.
Esta propuesta ha logrado captar el interés de los cotitulares de la CGT, quienes inicialmente dudaban sobre un nuevo paro general, temiendo que esta medida no tuviera un alto acatamiento y se volviera ineficaz ante las políticas de Milei. Cristian Jerónimo, uno de los líderes, comentó: “Ya tenemos claro el diagnóstico y el rumbo que persigue este gobierno… tenemos que cuidar el bolsillo de nuestros compañeros”.
En relación a las modalidades de protesta a discutir, Jerónimo destacó la importancia de mantener la unidad en la CGT, frente a los diferentes puntos de vista que coexisten en su interior. Por otro lado, la propuesta del paro general de 36 horas proviene de Luis Barrionuevo, junto a aliados de varios sectores, con la aspiración de paralizar operaciones en el país y forzar al gobierno a reconsiderar sus decisiones.
Bajo esta superficie de diferencias está también la lucha por el dominio de la CGT. Mientras el sector dialoguista promueve una estrategia más moderada, otros líderes critican su falta de acción y adoptan posturas más beligerantes. Un grupo de sindicalistas ha sugerido no solo el paro de 36 horas, sino que han planteado transferir la administración de las obras sociales al Gobierno, ante la crítica situación financiera y la falta de soluciones.
Entre las iniciativas más radicales se encuentra la propuesta de Maturano de llevar a cabo un paro por tiempo indeterminado y, durante la organización de la protesta, “ocupar las vías” para impedir la circulación de trenes. Estas medidas radicales podrían enfrentarse a severas sanciones, dado que la Ley de Modernización Laboral establece servicios mínimos obligatorios en actividades catalogadas como esenciales.
Un dirigente presente en la reunión recientes se mostró en desacuerdo con algunas decisiones tomadas; este hecho genera dudas sobre la postura de los sindicatos más beligerantes, si son realmente inflexibles o están realizando una estrategia para sobresalir dentro de la CGT y negociar desde otra perspectiva.
Hoy, todos los ojos estarán puestos en el esencial debate del Consejo Directivo, donde el desenlace es incierto, pero lo que se sabe es que la CGT regresará a las calles, con la esperanza de que esta fórmula, ya sea “a la francesa” o “a la criolla”, sirva para hacer cambiar de rumbo al Gobierno de Milei.









